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Con Jane Bowles

Al releer su preciosa e inquietante colección de cuentos «Placeres sencillos» (Anagrama) Jane Bowles, su autora (y ese fue el último libro que publicó en vida) se me vuelve a aparecer como el personaje casi familiar que tantos años ha sido para mí, aunque no la conocí nunca. Pero yo llegué a Tánger por primera vez en 1969, justo cuando ella aún estaba allí pero iba a salir y para siempre… Dos grandes amigos míos, españoles de Tánger, fueron íntimos de Jane, que hablaba bien español, y me contaron mil cosas sobre ella. Uno era el gran Emilio Sanz de Soto (que la quiso mucho) y otro el novelista Ángel Vázquez, el autor de «La vida perra de Juanita Narboni». Los dos han muerto. Hablaban del íntimo desequilibrio de Jane, de su afición al alcohol, de su nunca disimulado lesbianismo, pero también de su ternura, de su afán de ser protegida, de su extraña relación con la mora Cherifa (una mujer fuerte, dura) que la servía, pero que dicen también le hacía hechizos y le daba alucinógenos. Jane había escrito una novela que se publicó en 1943, «Dos damas muy serias», en la que el lesbianismo no está ausente y que sigue siendo su obra más difundida, y una obra de teatro, «In the summer house» (1953) que unos traducen como «En la casa de verano» y otros como «En el cenador», muy alabada por Tennesee Williams, al igual que Truman Capote admiraba su prosa inquietadora. Pero ella se sentía a menudo aterrada y sola y aunque se repuso del ataque cerebral de 1957, su vida fue en adelante un recorrido por médicos y sanatorios, un deseo de escribir casi siempre imposible, frustrado, y esa eterna inseguridad de los que saben que el mundo no está bien hecho. Paul Bowles (al que sí conocí) homosexual un tanto frígido, cuidó de ella, pero terminó llevándola a fines de 1969, a un sanatorio de Málaga, donde Jane se fue escurriendo, deslizándose, yendo, hasta morir allí en mayo de 1973, con 56 años. En Málaga está enterrada. Pero sigue sin ser valorada con plenitud, siendo un clásico del malditismo. Yo (por mis amigos) creo haber charlado varias veces con ella… ¡Pobre Jane! ¡Pobres de todos nosotros! El mundo es un lugar ancho y ajeno…


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