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Luis Antonio de Villena

por Antonio Palomo

El poeta madrileño Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) visitó el pasado mes de marzo la ciudad de Plasencia y fue el encargado de clausurar la novena temporada de Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán". La Asociación de Escritores Extremeños (AEEX) promueve esta iniciativa cultural bajo la dirección de Juan Ramón Santos y Nicanor Gil González, y en colaboración con los institutos de Enseñanza Secundaria de Plasencia, la Conserjería de Cultura y la entidad financiera Caja de Extremadura.

Además de conversar con los asistentes sobre su obra en jornadas vespertinas, los escritores participantes en el aula leen, explican sus escritos e intercambian opiniones con los alumnos de los cinco IES de la ciudad. Precisamente, acercar estos escritores españoles a los estudiantes placentinos y facilitar su lectura son los principales objetivos de esta actividad, que a lo largo de las ocho ediciones anteriores logró reunir a un público fiel entre 70 y 80 personas en las conferencias de la tarde y llegó a casi 6.000 alumnos.

Previamente a intervención en el aula, Luis Antonio de Villena conversó con TRIBUNA. Sobre poesía, literatura, renovación, Gabriel y Galán...

TRIBUNA : Antes de nada, ¿qué espera de su paso por Plasencia?

Luis Antonio de Villena : Espero que la gente disfrute, porque en estas cosas hay una parte didáctica y otro cultural, pero no debe olvidarse que lo cultural tiene que tener también un lado ameno. No se debe olvidar nunca esa parte placentera, ya que el resto viene por añadidura.

T : ¿Qué mensaje le gustaría que quedara de su participación en el Aula de Literatura Gabriel y Galán?

L.A.V : Pues que la poesía es una cosa muy vital, atractiva y que forma parte de la vida de cada uno, cosa que a veces uno no sabe, pero que, en el fondo, sabe todo el mundo. La mayoría de la gente canta cuando se ducha, y eso puede a veces ser un nivel muy bajo pero eso es poesía. La poesía forma parte de la vida de todas las personas.

T : Por lo tanto, la poesía no es minoritaria...

L.A.V : No, la poesía no es nada minoritaria, lo que pasa es que se ha hecho minoritaria la poesía más culta, ya que la popular no sólo no es minoritaria sino todo lo contrario, ya que, por ejemplo, ahí están las canciones. Lo que ha ocurrido es que se ha producido un quiebro muy grande entre la poesía popular y la culta, pero la poesía popular no es nada minoritaria. Al contrario, es muy mayoritaria, porque, si no fuese así, Shakira no vendería ni un disco.

T : ¿Cómo se enfrenta un creador a un aula llena de estudiantes?

L.A.V : Existen distintas fórmulas. La que a mi me sirve -a lo mejor a otros no- es dejarlo todo a la inspiración del momento y, entonces, tengo dos caminos distintos: Uno, que es muy largo porque llevo muchos libros, que es hacer una lectura antológica que empiece desde mi primer libro, que salió en el año 1971, cuando yo tenía 19 años, y otro que suele ser leer algo de lo último.

T : ¿Por qué lo último?

L.A.V : Porque hay una cosa que para el lector o el oyente no tiene ninguna importancia, o no debería tenerla, como es conocer la fecha de los poemas. Sin embargo, al autor sí le importa mucho la fecha de los poemas, en el sentido de que cuando estás leyendo tus poemas sabes que son antiguos, aunque el oyente no lo perciba, y es cierto que te sientes más cerca, a nivel íntimo, de los poemas que has escrito más recientemente.

T : ¿Se refiere a Los gatos príncipes?

L.A.V : Sí, pero ése no es el último, es un libro que yo había dejado ahí perdido porque estaba haciendo otro y que luego lo publiqué. El último realmente, cronológicamente en cuanto al contenido, es un libro de 2004 que se llama Desequilibrios, y que es un intento de hacer sonetos -dos cuartetos y dos tercetos- pero al mismo tiempo de romper el soniquete que tan frecuentemente tiene el soneto tradicional.

T : Escritura+Investigación...

L.A.V : En efecto. Yo no soy un autor que, como creador, intento en la medida de lo posible ir hacia fórmulas nuevas porque no me gusta hacer siempre el mismo poema. Un poeta, y en general un escritor, si tiene un mundo propio, ese mundo suele terminar por ser un mundo muy cercano, más o menos intenso, pero muy cerrado. Entonces, la única manera que tienes de intentar variarlo es precisamente variarlo formalmente, es decir, a través del punto de vista de la manera de escribir, de los subtemas o co-relatos que utilices, no tanto de los temas, y eso, de alguna manera, exige que estés buscado alguna fórmula de novedad.

T : ¿Conocía la existencia del Aula de Literatura Gabriel y Galán?

L.A.V : Tengo que reconocer que no, pero, curiosamente, conocía mucho sobre la figura y la obra de Gabriel Galán. Por algún extraño motivo siempre me he preguntado por las causas por las que Gabriel y Galán, que es un autor tan local, tuvo en los años cuarenta esa especie de resurgimiento y que se hacía evidente porque en todas las casa burguesas de la época había las obras completas de Gabriel y Galán, además, encuadernadas en piel. De igual forma, en mi casa había una edición muy bonita de la poesía completa de Gabriel y Galán, con la cual yo he leído cosas suyas desde niño.

T : ¿Cómo valora esta iniciativa, en la que una parte muy importante está dirigida hacia el alumnado?

L.A.V : Indudablemente, yo no puedo hablar más que en positivo, aunque me gustaría dejarlo algo claro: No creo que sea bueno que un escritor vaya a un instituto, por ejemplo, si no ha habido previamente una preparación, ya que sin ésta, creo que es casi inútil, contraproducente e incluso malo. Si los chicos y chicas no han sido preparados, no se explican a qué viene ese señor ahí. En cambio, resulta una manera tremendamente válida de iniciar a los estudiantes a la literatura, una manera que durante muchos años no se hizo. Es bueno que se fomenten este tipo de iniciativas, porque hace ver al alumno una cercanía con el arte, con la escritura, y esto sirve para que no lo vea como una cosa rara, pero, insisto, necesita una preparación previa.

T : ¿Usted también tuvo esta oportunidad?

L.A.V : La primera vez que a mi me ocurrió algo así yo estaba muy avanzado en la universidad, concretamente en el último año de Filología Romántica. El catedrático Francisco Indurain era muy amigo del escritor Gonzalo Torrente Ballester( Ferrol, La Coruña, 1910) y cuando este último publicó La saga/fuga de J.B., por una cuestión de amistad personal, le hizo venir a nuestra clase -éramos veinte- a explicarnos cómo había hecho la novela. Esa fue la primera vez que tuve realmente un contacto con un escritor bastante más mayor que contase su experiencia como escritor.

T : ¿Es de los que piensan que la literatura, como ocurre con el cine, cuanto peor dicen que va, más éxitos se cosechan?

L.A.V : Yo no sé en el cine, porque intervienen otros factores mucho más complejos, como el ejemplo del dinero, y hacer cine medianamente bueno sin dinero es muy difícil. En cambio, la literatura, por desgracia, casi siempre se ha hecho sin dinero. Creo que la literatura española está muy bien, pero no ahora, sino que siempre ha estado muy bien. Lo que pasa que ahora se ha quitado esa larga férula muy negativa de las sucesivas censuras, no sólo de la franquista.

T : ¿Bien la poesía y bien la prosa?

L.A.V : En mi opinión, sí. Aunque es claro que la poesía es mucho más libre ya que depende menos del comercio. La narrativa es menos libre porque está muy vinculada al mercado y eso quizás esté haciendo que un poco, a veces, se olvide, en la narrativa, no digo el experimento, pero sí la renovación. Quizá últimamente aparecen muchas novelas españolas que tienden a ser demasiado planas desde el punto de vista narrativo, pero ese es un mal atribuible al mercado. En España resulta más grave, porque el escritor de novelas, que gana más dinero que el escritor de otras cosas, se ve casi obligado a hacer una novela por año o cada dos, para sacarle rendimiento y eso también tiene otro fallo: el mercado en lengua española podría ser muy grande, y no lo es porque la mayoría de las editoriales cuidan muy poco lo de América.

T : Pero resulta que casi todas las editoriales españolas editan en América...

L.A.V : Sí, pero, sin embargo, allí editan a los autores de allí y aquí a los de aquí, cuando de lo que se trataría, justamente, es de que hubiera un intercambio, es decir, que al editar aquí editases también allí y viceversa. Esta ruptura de mercado del idioma hace mal a los escritores, en primer lugar económicamente, pero también a la hora de creación.

T : Ha sido un placer...

L.A.V :Lo mismo digo.