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Decadencias

Melville,el oscuro

Durante más de la primera mitad del siglo XIX, en los recientes EEUU casi no se vendía literatura local. Independizados de Inglaterra, los americanos seguían dependiendo culturalmente de ella. Algo similar pasó en América latina respecto a España. Esta es una de las claves (sólo una) que da en su estupenda biografía «Melville» -Seix Barral- Andrew Delbanco para explicar el fracaso que fue la vida de Herman Melville (1819-1891). ¿Un fracasado el autor de «Moby Dick», esa obra cumbre de la narrativa universal? Pues sí.

Tras sus cortos y juveniles años de marino en los Mares del Sur, y el relativo éxito (un puntito escandaloso, hablaba de la desnudez de las nativas) de su primera obra, «Taipí» de 1846, la carrera literaria de Herman Melville se  fue desmoronando lentamente y él murió casi en el olvido -tras haber debido pagar de su bolsillo sus últimas publicaciones- justamente cuando acababa de escribir esa otra obra maestra que es «Billy Budd». No sólo por haber creado la imagen kafkiana de «Bartleby el escribiente» (en cierto modo Melville inventó a Kafka) nos resulta un tipo enigmático y dolorido HM, pese a su prestancia, casi arrogancia física… Hay un lado homosexual en su vida -que aparece en los poemas a los marineros que también ha traducido Juan Bonilla, y que se publicarán en la nueva colección Zur- y asimismo un lado protervo y otro obsesivo. Uno de sus hijos se suicidó con sólo 18 años, y otro murió joven y lejos. Él mismo (sin interés) trabajó de oficinista para ganarse la vida, y de su gran obra «Moby Dick», cuando se editó en 1851, apenas se llegaron a vender 300 ejemplares… Nos parece extraño que Melville fuera raro y fracasado, porque (veinte años después de su muerte) se terminó convirtiendo en un genio, «Moby Dick» en un mito y quizá en la primera «gran novela americana», ese perdurable mito de los EEUU. Todos los escolares yanquis saben que el libro -mezcla de aventura y desquiciada metafísica- comienza así: «Llamadme Ismael…». Pero la mayoría ignora que cuando Conrad (tan cerca y lejos de Melville) «tuvo entre las manos Moby Dick» dijo no haber hallado nada interesante en ella… Los misterios del alma y las dichas del cuerpo (en un tiempo muy puritano) fueron parte de la belleza y de la íntima tragedia de ese coloso que se llamó Herman Melville.

Poe puede ser  muy interesante (y para mi lo es) pero no fue un escritor «americano» aunque lo fuera. La mejor literatura de Norteamérica se abre con dos gigantes que resultaron contemporáneos pero que apenas se conocieron: El muy famoso Walt Whitman de «Hojas de hierba», que murió en olor de santidad pese a su leyenda heterodoxa, y el gran Herman Melville  que murió casi en el anonimato. Incluso la pequeña esquela que salió en el «New York Times» le equivocó el nombre y puso Henry en lugar de Herman. Es cierto todos hemos leído o visto (del cine al cómic) «Moby Dick» y tendemos a pensar en su autor como en un personaje exitoso y feliz, potente y aventurero… Evidentemente no lo conocemos. Herman Melville nutre uno de los episodios más complejos de la biografía del fracaso. (Gauguin otro, pero parece menos gris, menos opaco).


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