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FERNANDO PESSOA, YO SOY UNA ANTOLOGÍA

Todos sabemos la brillantez de Fernando Pessoa (1888-1935) y el tema complejo de sus grandes heterónimos -poetas distintos a él, pero que están dentro de él, como yoes dentro del yo. Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari, basándose en un poemita tardío de Pessoa -de 1932- y en investigaciones anteriores de pessoanos ilustres, como Teresa Rita Lopes, se han dedicado a recopilar y dar breve cuenta de los desdoblamientos y nombres que pueblan, desde su adolescencia en Durban (Sudáfrica) el universo mental y literario de Pessoa. El poemita aludido comienza diciendo «Eu sou uma anthologia…»  (Yo soy una antología), titulo del libro minucioso y bien editado que acaba de publicar Pre-Textos: Fernando Pessoa. » Yo soy una antología. 136 autores ficticios.» Aunque no se descarta  alguno más -de perfil muy bajo- entre los múltiples papeles del baúl lisboeta del autor, los que aquí aparecen, con fotos de firmas y muestras de textos, van desde  H.W.H. (colaborador de un periódico que el muchacho Pessoa inventa aún en Durban, de donde se fue definitivamente en 1905) hasta  el Dr. Abilio Quaresma (ya en 1929) o al propio Pessoa, genitor por un lado pero parte asimismo de esta galaxia  literaria, en portugués básicamente, pero algo en inglés y muy poco en francés… Al principio los colaboradores del periódico ficticio, autores de charadas, adivinanzas, versos e inicios de novelas policiales, son los nombres de los que Pessoa se rodea, para formar un orbe literario plural. No son hondamente heterónimos, pero nos dejan ver la obsesión de nuestro poeta y prosista por inventar personajes ficticios, a veces meros esbozos, que dan cuenta de su afán enorme de literaturidad y de sacar de sí todo lo que él pudo haber sido y parcialmente fue. Por supuesto Alexander Search (uno de los principales heterónimos en inglés) está muy lejos de la grandeza, que supera al propio ortónimo Fernando Pessoa, de grandes como Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Bernardo Soares o Alberto Caeiro, no, no son lo mismo. Pero es propio de algo como un novelista de su propio mundo interior, haber sacado de sí, 136 autores ficticios, en el libro que comento, censados y antologados. Es un trabajo espléndido, aunque en muchos la curiosidad es mayor que el estricto valor. Pero si los textos no están a igual altura -al principio son básicamente anecdóticos- es sorprendente y en sí mismo atrayente o atractivo, la cantidad de seres que había dentro de Pessoa. Creo que esto es más común de lo que se cree, todos somos varios, pero Pessoa organizó ese universo no en novelas o estrictas ficciones, sino en personajes distintos que, a menudo, se relacionan entre sí. Pessoa, es  verdad, no cesa de sorprendernos. «En la aurora del invierno dije, Amo los sueños»…


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