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VENEZUELA HOY

Tengo amigos estudiantes universitarios que aún resisten en Venezuela. Uno en Barquisimeto y en Trujillo el otro. Son chicos modernos, libres, abiertos, que esperan un futuro mejor para ellos y para todos y que se encuentran, sin pasaporte, encerrados en una horrible dictadura, donde se pasa hambre y calamidad y no hay casi de nada. El salvaje y brutal Nicolás Maduro. llanamente, está destruyendo Venezuela. Un país rico por su abundante petroleo que, al parecer se lleva hoy en su casi totalidad esa China comunista/capitalista a cambio de defender a Maduro en los foros internacionales y de dar a los venezolanos cuatro baratijas inútiles. El obtuso Trump (tan vulgar) teme a China. Conozco a otros venezolanos que están ya (algunos llevan casi dos años) en Colombia o Perú o España  y con todos he hablado mucho. Todos (no son en absoluto de derechas) juzgan que Maduro es corrupto y cruel, y que está saqueando y deshaciendo Venezuela. Tienen esperanza en Guaidó, porque al menos quiere derrocar al tirano, algo lícito desde Tomás de Aquino, que ya es. Después de los últimos y brutales apagones, me han contado con muchas dificultades por el whatsapp del móvil, que no hay luz, ni internet, y por supuesto escasea la comida (muy cara) y hasta el agua. En medio de esa calamidad agónica, uno de ellos está pensando en pedir asilo político en una embajada. Su sueño es irse a Chile, donde ya tiene una hermana. Me han dicho que con el tremendo y repetido apagón (que afectó a todo el país) y que aún no se ha solucionado mal, bien no existe, mucha gente ha muerto en los desabastecidos hospitales por falta de energía eléctrica, y todo es desesperación y sálvese quien pueda. Piensan que Venezuela se hunde en manos de esa bestia que es Maduro y se preguntan como esa clase política obtusa y desvergonzada y ladrona (ellos viven bien, está claro) pudo llegar al poder con engaños y añagazas. Últimamente los políticos -salvas pocas excepciones- no parecen la solución sino el problema. Cuando hablo con estos amigos de Venezuela, pocas veces, con cortes y muchas dificultades y me cuentan el horror cotidiano, las ganas de salir, el asco hacia Maduro y su camarilla y lo que llaman “el fin de Venezuela” y la ridiculez de poner a Bolívar por delante, siento infinita pena y el mayor desdén por esa sucia clase política y el gorila Maduro, que hacen sufrir a su pueblo y deshacen su patria. Me da pena la gente y repugnancia ese poder criminal que destruye Venezuela. ¿Es esto lo que admira Podemos -que cobró

de Maduro- o el tontivano Zapatero, que también habrá sacado botín? ¿Admiran la destrucción de un pueblo? ¿Nos ofrecen el chavismo a la española? ¿Quieren destruir España como sus amigotes Venezuela? Ellos tienen dinero, el pueblo calamidades. ¿Qué quedó de la vieja y noble izquierda? parece que en Podemos y Zapatero nada. ¡Y qué espanto cuando los propios venezolanos te cuentan, sin luz, lo que ocurre en Venezuela. Los dioses de cualquier Erebo deben dar cuenta de Maduro y su calaña. ¡Qué pena!


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