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Un mundo malo

( Este artículo se publicó el jueves en El Norte de Castilla).

Por más que el Gobierno se adule y nos hable de mejoras en casi todo, sólo los que ven TVE se lo pueden creer de veras. A poco que uno mire o lea más medios –extranjeros también- o se pasee por la calle y hable y observe, resulta francamente difícil pensar que vamos a mejor… Aquí no sólo porque abunden los parados y los contratos basura, sino porque los sueldos son muy bajos y a la gran mayoría se le hace, cuanto menos, gravoso y cuesta arriba llegar a fin de mes… Por otro lado el informe PISA nos vuelve a poner en la cola cultural y educacional de Europa y otro informe mundial sobre la corrupción nos baja la nota (aquí se condena a cualquiera menos a los grandes corruptos) y nos deja además entre la suciedad de Europa. ¡Qué alegría para el PP, Italia nos aventaja en corrupción! El pobre ministro Wert en una de sus tantas veces infortunadas declaraciones, aconsejaba a los jóvenes no estudiar lo que los gustara –qué barbaridad- sino lo que les fuera más lucrativo. No faltó el rápido chiste fácil y certero: Pues en tal caso, y en la España de hoy, que estudien para ladrones de guante blanco. (Incluso de guante marrón, poco importa.)

Sí, estamos en una crisis económica que no sólo es española, aunque aquí haya hecho muchísimo daño. Y nos dicen que saldremos y tienen razón (aunque acaso falten años) cuando la macroeconomía, que mejora, deje caer sus gotitas en la microeconomía –la de todos- que aún sufre. Pero no nos engañemos. Aunque se ponga el parche y resista, todo volverá a empeorar, porque estamos viviendo el fin de un ciclo, un cambio de época. Y no sabemos todavía si para mejor o para peor. Los gobiernos (nada lumbreras) se empeñan tenazmente en recortar las libertades individuales. Está claro que tienen miedo de la gente, pero esta, sufridora, no lo aprovecha. Los gobiernos –como vaticinó Orwell- quieren controlarlo todo. Me da vergüenza decir que al final del franquismo había más libertad individual (individual, insisto) que ahora. En las farmacias, por ejemplo, casi todo se compraba sin receta. Hoy hacen faltan recetas con tu DNI y hasta con fotocopia legalizada de la partida de nacimiento. ¡Un horror! Al Estado le compete velar por la salud de todos (epidemias, plagas) pero no por la de cada uno. No se puede ordenar la salud individual por decreto. Pues en ello andamos. Dentro de poco, como todos seremos culpables por ser ciudadanos de a pie, lo que tendremos es que demostrar la inocencia. ¿Qué quedó del derecho civil?  Y esto sin mirar alrededor: Todo el mundo islámico está sacudido por fuertes crisis. Entre otras, laicismo versus religión rigorista. Las catástrofes naturales causan más muertos no sólo por cambio climático sino por exceso de población y viviendas más que precarias. Ahora mismo en Tailandia y en Ucrania, amplios sectores de la población están en la calle contra sus gobiernos. África central es un caos de pobreza y desorden…  ¿Seguimos? No vamos por buen camino. ¿Fue siempre así? Todo tiene límite.


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