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SÓLO BALTHUS

(Este artículo se ha publicado en la revista «Bonart»)

Su madre fue una mujer muy refinada y culta, amiga del poeta casi sin patria Rainer Maria Rilke, por eso el niño Balthasar Klossowski de Rola (1908-2001) tuvo el privilegio de publicar muy jovencito -en 1921- un librito con dibujos de gatos, que prologó Rilke, nada menos. Para casi todos, sin embargo, el bastante misántropo  Balthus (que es como firmaría Balthasar) es el pintor moderno y clásico no sólo de los gatos -que siguieron apareciendo en su obra- sino sobre todo de las muchachitas jóvenes, nínfulas, vistas según unos con inocencia y con una sutil perversión para otros. Ahora hay en el Museo Thyssen de Madrid una gran y notable exposición antológica de Balthus, que viene de Suiza.  Es fundamental.

Cuando yo publiqué mi ahora reeditado y aumentado “El libro de las perversiones” (1993, 2018), puse a Balthus y a sus muchachitas junto a “Lolita” de Nabokov. En el ruso exilado y en esa novela escrita en inglés y que fue escandalosa y famosísima, es posible que exista un pequeño grado de perversión, porque es la muchachita, la nínfula , quien seduce al caballero Humbert-Humbert, ella es la “perversa”. Igual que la Leticia Valle de la novela de Rosa Chacel, “Memorias de Leticia Valle” (1946). Leticia seduce a su maestro. La novela de Nabokov es de 1962. En esa época Balthus había pintado ya algunos de sus cuadros más

significativos, como “Lección de guitarra” (1934) acaso el más posiblemente “perverso” o el más debatido -por sutil- “Thèrese sueña” de 1936. Tras decirme que mi “Libro de las perversiones” le había interesado mucho, el premio Nobel mexicano Octavio Paz (que era amigo de Balthus) me dijo que el tema siempre era sanamente discutible, pero que Balthus, como persona, detestaba que le insinuaran lo de la “perversión”, dijo Paz riéndose suave, pese a que su segunda mujer es una japonesita mucho más joven que él. Como fuere, Balthus estaría con razón horrorizado de que uno de sus mejores lienzos,“Thèrese sueña”, haya caído bajo la horrenda y retrógrada lupa de la corrección política. Una de tantas estupideces del mundo en que vivimos. ¿Perversion? A la muchachita vestida, que se estira en un canapé y mira soñadora a lo lejos (cerca de ella hay un gato) se le ven las braguitas y acaso con mucha atención, alguien observe que tras la tela apenas se insinúa el sexo púber. Balthus repitió de muchos modos ese esquema, por ejemplo en “Katia lee” de 1974. Pero ha sido Thèrese la observada desde la sucia política. Sexo, adolescencia, sueño o sugestiones son temas de arte y el arte es soñador, nos hace pensar, es libre y vuela. Balthus -raro hombre- fue un pintor singular y espléndido. Más cerca de lo perverso (pero espléndido) estuvo su hermano, Pierre Klossowski, novelista, ensayista y dibujante de traza homosexual. Él teorizó sobre la perversión, con gran altura, pero Balthus sólo pintó el sueño de la pubertad y solo una vez insinuó que (en manos de una dama severa) un clítoris joven, puede sonar como una guitarra. Una extraña belleza.   


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