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«Rosas negras» (Antología) Homenaje a Porfirio Barba-Jacob

El poeta colombiano Porfirio Barba-Jacob (1883-1942) nació en Santa Rosa de Osos         -Antioquia- llamándose Miguel Ángel Osorio. pero cambió de pseudónimos y de vida, hasta acabar con el que ha pasado a la posteridad. Sus poemas (muy dispersos) han sido editados críticamente por su paisano Fernando Vallejo, y de ahí los he tomado para esta antología, «Rosas negras» -que reproduce el título de uno de los libros que editó en vida- en una poesía que va de un cuidado tardomodernismo a un genuino postmodernismo donde está lo mejor de su labor de maldito: de homosexual, amante de los muchachos, que asumió su condición ( y hablamos de 1920) a la par que hacía gala de su amor a la poesía, de su dipsomanía, de ser un marihuano y de vender su periodismo al mejor postor, desde Colombia a México, pasando por toda Centroamérica yCuba. Siendo brillante, el periodismo combativo de Barba-Jacob -también Maín Ximénez- ha quedado en la mera historia, No así su mejor poesía (como «Los desposados  de la muerte») que abre una fértil vía a la poesía en español. Terminó viviendo en México DF        -donde murió- con un joven amante y con un amigo notorio, gran prosista y poeta, el «contemporáneo» Salvador Novo. Con este mismo título (muy idóneo) de «Rosas Negras» hice una antología de Barba-Jacob en Valencia en 1988. Aquellas colección desapareció hace mucho. Ahora, muy corregida y ampliada, la antología vuelve a salir en Renacimiento de Sevilla. Recuerdo al gran Juan Gil-Albert que es al primero a quien (hace mucho) oí hablar y admirar de y a Porfirio Barba-Jacob. Es unpoeta de obra breve, pero en lo mejor muy notable y un personaje abismático de primera: «Mi vaso lleno -el vino del Anáhuac-/ mi esfuerzo vano -estéril mi pasión-/ soy un perdido -soy un marihuano- / a beber -a danzar al son de mi canción…» Aprovechando la salida de esta renovada antología, hecha y ampliamente prologada por mí,  copio uno de sus poemas homoeróticos (no el mejor, cuestión de espacio) para animar al lector, por cultura y placer como debiera ser siempre.  El poemafue escrito en 1919 o 20 y dice así:

ELEGÍA PLATÓNICA

Amo a un joven de insólita pureza,

todo de lumbre cándida investido:

la vida en él un nuevo dios empieza,

y ella en él cobra número y sentido.

Él en su cotidiano movimiento

por ámbitos de bruma y gnomo y hada,

circunscribe las flámulas del viento

y el oro ufano de la espiga enarcada.

Ora fulgen los lagos por la estría…

Él es paz en el alba nemorosa.

Es canción en lo cóncavo del día.

Es lucero en el agua tenebrosa…

 

Hay que redescubrir  a Barba-Jacob, el maldito de los chicos y la marihuana, que puso su pluma acerada al servicio ocasional y descreído (pero sólo el periodismo) del mejor pagador. No quedarán defraudados.


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