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Releyendo a W.H. Auden

Auden había nacido en York (Inglaterra) en 1907 y murió en Viena en 1973. Fue siempre relativamente germanófilo. Cuando él murió yo apenas tenía 21 años y había comenzado a leerlo hacía poco, en traducciones españolas y francesas. Después lo he leído ( su poesía) en inglés y he leído muchas de las múltiples antologías bilingües que hay en español de su obra lírica, la más importante, aunque no sean nada desdeñables sus ensayos porque Auden fue un intelectual y se quiso intelectual desde sus días de Oxford con aquellos amigos que le superarían casi todos en edad pero no en prestigio: Spender o Isherwood… Bisexuales u homosexuales (como el propio Auden) que fueron al liberal y permisivo Berlín de la primera gran postguerra buscando chicos guapos y fáciles. Y los hallaron.
La poesía de Auden me es muy grata, me satisface y a veces me gusta mucho ( repito un tópico cierto, la perfección del poema “Musée des Beaux Arts”, al que puedo añadir alguno de tono menor como “El novelista”) es una poesía que me llena como lector por su elegante capacidad de ser inteligente y presuponer a un lector inteligente también, pero -lo diré sin ambages- es una poesía culta, rica de pensamiento, que me emociona pocas veces. Me llega más al intelecto que a los sentidos. ¿Es eso lo que buscaba el propio Auden, padre de Brodsky, de Walcott o de Ashbery, entre otros? Es posible. Hombre de izquierdas, Auden se marchó de Inglaterra (a donde solo ocasionalmente volvió) en 1939, para hacerse norteamericano. Acaso con la guerra de España -una experiencia atroz- tuvo bastante… Estuvo de parte de los desheredados, pero como tantos entonces y ahora, vivió lo más parecido que pudo al modo de los ricos inteligentes. Pasaba largas temporadas en la elegante isla de Ischia, en el golfo de Nápoles y toda la vida mantuvo a su amante, Chester Kallman, aunque probablemente al fin eran sólo amigos y cada cual tenía las aventuras que tuviera, con seguridad pagadas… ¿No es lo normal en un mundo de estetas, tan difícil al amor? No entremos en la privacidad de Auden aunque ya es casi enteramente pública, desde el libro de 1984 “Auden in love” de Dorothy J. Farnan, creo que aún no traducido. Celebremos al gran poeta intelectual. Al poeta del poema inteligente. Hay muy buenas traducciones al español, pero nunca dan la entera idea del Auden formal que tan a menudo empleó la rima, que los traductores hacen bien en no remedar, porque de una lengua a otra las rimas mudan mucho, y se corre el riesgo serio de los ripios y las rimas facilonas. Pero hay que tenerlo en cuenta siempre, pero más en unos poetas que en otros. Su sonido no suele llegar al español, su inteligencia y sus imágenes, sí. Ahora leo ( o releo en muchos casos) la antología bilingüe publicada por Visor, “Poemas”, obra de Margarita Ardanaz.
Cito dos versos de un poema sobre “Herman Melville” en el original y traducidos: “Evil is unspectacular and always human./ And shares our bed and eats at our table.” (El Mal no es espectacular pero siempre es humano./ Y comparte nuestra cama y come en nuestra mesa.)
¿Por qué no traducir “Auden in love” (Auden enamorado) vuelvo a dar la idea que ya di en su día, pero no se me atendió. Es un estudio biográfico que enseña a tratar lo muy íntimo con elegancia y a saber que toda vida ayuda a conocer al hombre -y a la obra- que la vivió.


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