RECUERDO DE GREGORIO PRIETO
Mañana (2 de mayo) Gregorio Prieto hubiese cumplido años. Nació en Valdepeñas en 1897 -un año mayor que Aleixandre o Lorca- y murió muy viejo y hace mucho, pero fue un moderno extraordinario. Vivió en toda la modernidad hasta los primeros años 50. Es un “pintor literario”, lleno de belleza y atrevimiento. Uno de los grandes pintores del 27
que -pese a justas revalorizaciones- aún no ocupa el lugar debido. Resituando mi querida y obligadamente adelgazada biblioteca, me he encontrado estos días con muchas cosas suyas: Las litografías de “Matelots” (Marineros” -París, 1935) o libros espléndidamente ilustrados -las ilustraciones valen siempre más que el texto- como “Lorca en color” o “Cernuda en línea”. Tengo firmado uno de sus dibujos de remeros de Oxford de 1938. Prieto es uno uno de nuestros grandes de veras y sería una muy
grave injusticia preterirlo. Otra cosa es que sus años finales (con “collages” algo cursis y una infinita tacañería) fueran tristes. Yo lo conocí en una exposición restrospectiva suya, en una galería del madrileño barrio de Salamanca, en 1972. Tuve una fugaz relación amistosa con él, que he contado en mi primer libro de memorias “El fin de los palacios de Invierno” (Pre-Textos, 2015). Se lo conté a Aleixandre (que bautizó sus dibujos como “poesía en línea”) y me rogó que,
por favor, no le animara a ninguna visita. El espléndido, sensual, homoerótico, Gregorio Prieto, se había convertido en un 
temible y viejo pesado. Pero sus cuadros, sus dibujos, sus fotos, son de lo mejor y más nuevo de la Europa de los años 30. Ha dejado una notable herencia de dibujantes, entre quienes se cuenta el ya fallecido pintor de “Cántico”, Rafael Álvarez Ortega. Gregorio Prieto es una de nuestras mejores señas de valor moderno, talentoso, bello, aunque personalmente
nunca dejara de tener un vago aire provinciano, que -sabemos- molestaba mucho en Londres a Luis Cernuda. Pero tanto de este como de Lorca o Aleixandre (Vicente lo tenía en su sala) Prieto hizo maravillosos retratos algo
idealizados. ¡Salve, Prieto, pintor de muchachos, de belleza y de poetas magníficos! No mereces olvido.


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