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PROFUNDIDAD DEL EXILIO, GAITO GAZDÁNOV

(Este artículo se ha publicado en El Norte de Castilla)

Gaito Gazdánov. “El retorno del Buda”. Trad. María García Barris. Acantilado, Barcelona, 2017. 175 págs.

Gaito –Georgui- Gazdánov (1903-1971) fue un exilado ruso del llamado “primer exilio”, tras la revolución bolchevique.  Nacido en San Petersburgo en una familia de comerciantes de origen osetio, luchó adolescente en el Ejército blanco, durante la contienda civil, y en 1920 abandona Rusia por Constantinopla –de entonces datan sus primeros relatos- de allí va a Bulgaria, luego a Berlín y muy pronto a París, que es uno de los centros de esa emigración. Allí trabajará en una fábrica de coches (en el célebre Billancourt del que habla Nina Berberova) y luego hace de taxista nocturno, como algún famoso antiguo general zarista. Eso le deja tiempo para escribir, relacionarse con la emigración rusa y hasta hacerse masón…

Sus primeras novelas son del entorno de 1930, pero entonces su éxito es muy minoritario. Participará en la 2ª Guerra con la Resistencia francesa y ello le valdrá en 1947 la nacionalidad gala. Trabaja como periodista en Francia y en Alemania y le llega el éxito a través de la traducción al inglés de una de sus principales novelas, “El espectro de Aleksadr Wolf”, traducida también ya al español. Estamos ahora en 1950, que es cuando se publica “El retorno del Buda” –uno de sus textos más acabados- cuya acción ocurre en el París de los exilados, aún en los años treinta…  El protagonista es un estudiante ruso que sufre estados verídicos de alucinación (es uno de los puntos inquietantes de la novela, en cierto modo metáfora de la inseguridad y el miedo del propio exilio) que un día da algo de dinero a un extraño mendigo, ruso asimismo. Poco después el mendigo resulta ser un gran señor que se hace amigo y contertulio del estudiante, al que muestra la singular estatua de oro de un Buda que ha comprado en un anticuario. A partir del asesinato del notable señor (que ha dejado al estudiante como heredero) y del robo de la estatua y la detención del estudiante como principal sospechoso, la novela –de final feliz- cobra un aire detectivesco y policíaco, a lo que se suman las alucinaciones del detenido. La novela apuesta por un estilo cuidado y más bien denso, donde frecuentemente el análisis se sobrepone al mero relato… Novela, evidentemente, de exilio y exiliados, no es bajo ningún aspecto una mera crónica, sino un probable intento de indagar en la extrañeza radical que todo exilio prolongado conlleva. Como en el caso de Nabokov, las novelas de Gazdánov no se publicarían en Rusia hasta la Perestroika, es decir, después de su muerte…  Gaito Gazdánov murió en Múnich porque en ese momento trabajaba allí como corresponsal, en lo que llamaba “un exilio dentro del exilio”. Es uno de esos casos de escritores notables a los que una vida dura y peculiar, aparta mucho tiempo de la mayoría de sus lectores naturales.  Fue enterrado en el cementerio ruso  de París, con lo que se cumplió su ruta de exilado total.  Pero se trata de un prosista de calidad y mérito  -“Una noche con Claire”- que está muy lejos del mero escritor de oficio. “El retorno del Buda”, véanlo, brilla de talento, misterio y buena escritura. Para mí ha sido un descubrimiento.

 


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