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POST-NAVIDAD (¿En qué mundo vivimos?)

(Este artículo se publicó el viernes en los periódicos del grupo Promecal.)

Días de fiesta para unos (los niños, sobre todo) y de mucha tristeza para otros, diría que para los más.  Aunque estas tristezas son más íntimas, y tienen algo de rechazo a la Navidad del consumismo, basta mirar un poco alrededor y comentar con amigos de mente alerta, para percatarnos de que no son nada buenos estos tiempos que vivimos. Personalmente            –tengo 60 años- diría que están entre los peores que he conocido. En España hay graves y fuertes problemas, que no son sólo la maldita e injusta crisis. ¿Qué me dicen-un ejemplo- de los infinitos ladrones y de quienes con su mal ejercicio del poder, los tapan? Descorazonador. Pero miremos un poco fuera, más cerca de las tremendas vergüenzas humanitarias de Siria, Irak o Palestina. ¿Nos quedamos en África?

¿Qué fue de aquello que ilusa y neciamente se llamó “las primaveras árabes”? Todas han degenerado en conflictos eternos riqueza/pobreza, laicidad/ Islam. Egipto y Túnez (bellísimos países) son lugares inseguros a los que no se puede viajar, hay algaradas y muertes diarias. Y eran países que vivían, en alto porcentaje, del turismo. Tendrán mayor injusticia y mayor pobreza. Libia (peor que en los tiempos del loco iluminado Gadafi) carece de un gobierno que controle por entero el país. Según la zona, su banda. En Mali –más al sur- la intervención francesa del año pasado, no ha terminado de arreglar la división étnica y religiosa del país. Y la religión musulmana está en un tiempo en que usa terriblemente su credo como arma mortal. No todos son así, pero hay muchas Al –Quaedas y derivados. Por supuesto, la población civil muere, sufre, huye y pasa hambre. La República Centroafricana , capital Bangui, (otra excolonia francesa) sufre una guerra civil cruelísima. Unos dicen que enfrenta a musulmanes contra cristianos, otros le buscan raíces más hondas (desigualdad, corrupción) y culpan de nuevo a Francia que también ha mandado tropas.  ¿Es una forma extrema de neocolonialismo, cuando Francia ve perder su tradicional influencia en el Magreb islámico? Como sea, de nuevo miles de muertos, refugiados, hambrunas, gentes que no saben adónde ir a dar con sus paupérrimos huesos… Independizado hace poco más de un año, ahora Sudán del Sur (se desgajó del Norte) ve una sangrienta guerra civil, en un país muy pobre, de nuevo por controlar las escasas zonas de riqueza. Está interviniendola ONU, como casi siempre, demasiado lenta. En tanto            –parece que recitamos una letanía siniestra- muertos, desplazados hambrientos, miseria (multipliquen por mucho la miseria) y dolor, incesante dolor. Israel (su gobierno de derechas) sigue presionando a los palestinos de Gaza, logrando –hasta el más tonto lo sabría- que se vuelven todos más radicales, próximos mártires suicidas en coches-bomba, como los que sabemos que estallan a diario en Bagdad, en Damasco o Beirut… Mejor no seguir. ¿Pesimismo? ¿Qué, sino?


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