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POESÍA VENEZOLANA. SIGLO XX

(Este artículo se ha publicado en El Norte de Castilla)

Las antologías (especialmente si grandes y esta lo es) son un modo muy eficaz para conocer la poesía de un país, pero tengo la sensación de que a la postre resultan de una utilidad más práctica, las antologías algo menos abarcadoras. Esta -publicada por Pre Textos- “Rasgos comunes. Antología de la poesía venezolana del siglo XX” es grande y abundosa en nombres: 1168 páginas de un papel no muy grueso y una larga lista de poetas, que va desde un romántico algo modernista  -se supone que con él comienza la poesía venezolana moderna- Francisco Lazo Martí (1869-1909), hasta Luis Enrique Belmonte, nacido en 1971.

Cierto que el Parnaso venezolano no ha sido -hasta hace muy poco- lo menos conocido del público lector español, y en tal sentido el mamotreto (úsese en el mejor sentido) cumple su misión. Defecto: no parece difícil averiguarlo. Digan lo que nos digan los presentadores, entre tres y cinco poemas de cada autor, sólo pueden servir como línea orientativa. Sólo si se conoce algo más, podremos saber si estamos cabalmente ante un poeta que nos interese o no.  El lector español podrá redescubrir a un viejo conocido, Rufino Blanco Fombona (1874-1944) porque vivió bastantes años en España, aunque creo que acá se le tuvo más por prosista y conocedor del arte, como en su libro “La lámpara de Aladino” de 1915. Hay poetas que fueron descubrimientos tardíos para venezolanos y españoles, como los poemas en prosa -dentro de una obra breve- del suicida  José Antonio Ramos Sucre (1890-1930).  Muchos, bastantes nombres, no dirán nada a muchos, y no sólo porque los antólogos han optado por rescatar nombres más secretos; pero entre la mucha nómina desconocida, pueden resaltar poetas que sí llegaron como Vicente Gerbasi (muerto en 1992) o Juan Liscano, además de poetas que tuvieron efímera notoriedad entre nosotros, como Eugenio Montejo (1938-2008), al que conocí en la Residencia de Estudiantes o el quizá mayor poeta venezolano vivo, Rafael Cadenas  (nacido en 1930  y muy opuesto a la tiranía de Maduro) o poetas otros que se van conociendo como José Barroeta (1942-2006) u Octavio Armand…  Insisto, la nómina de desconocidos -injusta o justamente- es muy grande. Y los pocos poemas antologados sirven más para notar que (antes o después) la poesía venezolana ha seguido la línea general del continente y del idioma, que para juzgar a poetas individuales-hombres o mujeres- por muy pocos poemas.  Pero hay que felicitar a prologuista y compiladores por una obra magna, que deja muchas incógnitas: Antonio López Ortega, Miguel Gomes y Gina Saraceni.  Con todo uno ve pronto, que los nombres de la lírica venezolana son más remotos que los tantos que conocemos de México, Argentina, Cuba o incluso Perú o Colombia…

 


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