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PAUL VERLAINE EN LA DECADENCIA

Verlaine (1844-1896) es uno de los grandes poetas de Francia y fue la imagen del Simbolismo decadente, famoso, paupérrimo y alcoholizado… Injustamente lo postergan  algunos ante Rimbaud. Los dos son grandes y diferentes. Murió Verlaine en un hotelucho del Barrio Latino, en enero de 1896, lleno de gloria, dipsómano y prematuramente viejo. He traducido su libro de deseo homosexual “Hombres” (Visor, título en español en el original) y bastantes poemas suyos en mi “Antología de la poesía simbolista francesa” que publicó Gredos hace unos años. Varias veces (porque siempre me ha parecido actual, cercano) he traducido también el famoso soneto “Langueur”, que comienza “Je suis l’Empire à la fin de la décadence…” Es el mejor Verlaine y habla a este ahora desfalleciente, lleno de bárbaros de toda especie. Como homenaje al gran Paul Verlaine, saturniano, doy esta última versión, muy reciente: 

LANGOR

Yo soy el Imperio al fin de la decadencia,

que mira pasar grandes Bárbaros blancos

componiendo acrósticos indolentes

en un estilo de oro en que baila la languidez solar.

Solita el alma padece un muy denso tedio.

Lejos dicen que se libran combates sangrientos.

¡Nada poder, siendo tan débiles, lentos los deseos,

nada querer por florecer un algo esta existencia!

Nada querer ¡ oh, no poder morir un poco!

¡Todo lo bebí! Batilo, ¿acabo ya tu risa?

Todo bebido, todo ya comido. ¡Nada que decir!

¡Apenas un poema insulso que tiro al fuego,

apenas un esclavo remolón que me rehúsa,

apenas, un tedio indecible que me roe! 

 

Las traducciones -como las lecturas- también cambian contigo.

¡Estupendo, desdichado Verlaine!


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