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EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA DE JOACHIM PATINIR

«El paso de la laguna Estigia» pintado hacia 1520 por el flamenco Joachim Patinir (1480-1524) es una de las viejas joyas del gran Museo del Prado, que acaba de cumplir 200 años abierto al público. Por sus fechas Patinir podría ser ya un renacentista (y el lado clásico de su cuadro lo es) pero por su técnica de primitivo flamenco, por su modo de pintar, Patinir es uno de los últimos representantes de ese «Otoño de la Edad Media» del que habló bella y sabiamente Huizinga. «El paso de la laguna Estigia» (que a mí me fascina desde la adolescencia) lleno aún del medievalismo y la luz de Patinir, muestra el momento en que la barca de Caronte conduce un alma -habría pagado ya el óbolo- hacia el Hades. Pero lo más fascinante, no son las orillas calmas o incendiadas de raros y temibles fuegos, sino el azul singular del agua, y que el cuadro no da miedo sino que fascina… En mi libro «La Muerte únicamente» (1984) escribí un poema, que me gusta, sobre este cuadro, «El paso de la laguna Estigia». Comienza: «A un lado del bosque  -por la orilla-/ veía extraños fuegos y gritos espantosos./ (Digo bien: Veía, porque nada oía.) … Y más adelante: «Respondió -Caronte- Cualquier cosa que hicieras es lo mismo./ No hay verdad aquí. Nada es verdad segura./ Si buscaste el sosiego -sólo eso- ya es mucho…» Si hoy traigo la evocación del cuadro de Patinir y de mi poema, es porque creo que tenemos hoy todos nosotros mucho que ver (horror de nuestros políticos) con «El paso de la laguna Estigia». Contémplenlo bien y reflexionen, acaso con el poema, todos iremos algún día en esa barca de Caronte. Pero es que estamos yendo ya y se diría que España («esta pobre patria de nuestra alma y de nuestra carne» -Manuel Machado en 1918) viene con nosotros… ¿A dónde?


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