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NOCHEVIEJA

Creo  que la palabra “Nochevieja” (usual cuando yo era niño) está cayendo en desuso o ya ha caído. Ahora se prefiere “Fin de Año”, ya que aquí nunca cuajó el santo del día –que presta su nombre a la noche en francés y  alemán- salvo para una carrera popular en Madrid, conocida como la “San Silvestre vallecana.” Pero si el nombre ha caído en desuso, festejar la noche final del año y brindar por la entrada del nuevo sigue siendo           –mundialmente- una de las celebraciones lúdico-potatorias y supersticiosas  mayores

Demonstrators gather and shout slogans in Madrid's famous landmark Puerta del Sol, against politicians, bankers and authorities' handling of the economic crisis May 18, 2011. The demonstrations began on Sunday May 15, when thousands of people gathered in several cities in Spain to demand what they called 'real democracy' and protesters have vowed to occupy central squares in several Spanish cities until the May 22 local elections.   REUTERS/Juan Medina  (SPAIN - Tags: POLITICS CIVIL UNREST ELECTIONS IMAGES OF THE DAY) TELETIPOS_CORREO:%%%,ECO,%%%,BANK

del año. Como todos los jóvenes, yo celebré miles de años la Nochevieja, con smoking y sin smoking, esperando que esa sería, estaba obligada a ser, una de las noches más maravillosas del año, entre naturales excesos y con un final feliz, sexual evidentemente… Como tantísimos jóvenes debo declarar (ya cumplida esa etapa) que aquellos radiantes deseos de año viejo no se cumplieron plenamente jamás. Y que generalmente volvía a casa, amaneciendo –o ya amanecido- resacoso, vagamente salido y con una angustiosa sensación frustrante. Todo quedaba en agua de borrajas. Las Nocheviejas casi nunca fueron maravillosas, pese a las uvas, al champán, o un tiempo (importación italiana) a tomar un platito de lentejas y llevar una prenda interior de fulgente rojo… Casi nunca pasó nada de nada. Y la alegría se tornó melancolía pura.maqui_nochevieja2013

Ahora hace años que decidí no celebrar la algarabía de fin de año, que se ha vuelto tan abarrotado y populista, en el peor sentido. Me quedo en casa y como mucho veo el ritual de las uvas por televisión (aunque ya incluso he logrado prescindir de ellas, pero no del champán, por dios no confundir con el acido cava)  e invito a algún amigo a acompañarme. Es curioso declarar que algunas de las mejores Nocheviejas mías han ocurrido en estos privados con amigos o amor, bebida francesa (y quién lo hubiera dicho con mayor juventud) ahora sí, sexo. Y luego me voy a la cama a dormir plácidamente –sobre las cuatro de la mañana- mientras imagino las vomitonas y los desastres restos-batalla-nochevieja-cañadio-2014botelloneros que, sobre todo entre la ardiente fauna joven, estarán ocurriendo en una vía pública, sucia absolutamente. Cierto que los rituales festivos en el año que se va y el que llega son antiquísimos. Es normal. Pero acaso parte de un orbe más culto y civilizado (o sea a años luz del actual) sería celebrar, siempre es bueno invocar a la alegría, pero dejarse de supersticiones gastadas que no funcionan: Ni uvas, ni lentejas, ni drogas, ni borracheras ni calzoncillos o braguitas rojas. Una fiesta íntima, una fiesta entre conocedores de lo festivo. Pero, ¿dónde queda entonces la gente, el gentío vuelto masa que ama la bullanga y el sambódromo?  Dicen que la edad procura las sabidurías de la experiencia, entre otras. Si ello es así, a mí (y trisqué nocheviejas arriba muchos años jóvenes) ese saber me ha regalado huir de la tumblr_nshoqvG3rn1us3ipjo1_500masa y refugiarme en la torre de marfil, sin dejar de pretender la dicha, aunque luego el año no lo fabriquen tus deseos sino una historia peor cada año. Horacio: “Multitudo non est sequenda”. No sigas a la multitud, ya sabes.

 


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