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Muerte, guerra, conflicto.

(Este artículo se publicó el viernes en todos los periódicos del grupo Promecal)

Algunos dirán (no muy faltos de razón) que el título de este artículo quiere ser un compendio de la situación del mundo ahora. Abrimos periódicos, escuchamos o vemos noticias, y el panorama es cambiantemente idéntico. Guerras lejanas o cercanas, ahora toca el islamismo y la feroz carnicería siria, pues hace mucho que las guerras  no respetan a la población civil, al contrario, la atormentan más. Muertes por esas mismas guerras o sus secuelas –los periodistas franceses asesinados en Mali-, bien otra mujer que cae degollada por el machismo de su pareja, o atracadores que hieren  y roban, e incluso policía antidisturbios que se sobrepasa en sus funciones: el hombre que mataron a patadas unos “mossos d’esquadra”  que ahora andan en litigio. Padres que liquidan (está por demostrar, pero la niña ha muerto) a una pequeña china adoptada –al parecer muy inteligente- porque no entraba en sus nuevos planes de vida…Además los basureros de Madrid hacen huelga y los contenedores se desparraman, en la televisión autonómica valenciana dejarán sin trabajo a mil personas, la gente sufre, no tiene trabajo ni a menudo comida, y siempre está a merced del poderoso. Por si no fuera suficiente (y es un mini bosquejo) los vecinos litigan con los de arriba por ruidos y mala educación, y muchos amigos saben de la traición de sus amigos. Poder y dinero casi siempre andan mezclados. ¿No es todo así? E incluso más. Pero ¿no lo ha sido siempre? ¿Ha estado el hombre alguna vez en calma? ¿Alguna vez ha dejado de matar o ha solucionado los conflictos tranquilo, en paz, dialogando? Hay notables excepciones puntuales. Pero siempre ha dominado la muerte, la guerra y el conflicto colectivo, personal o ambos.

Algunos dicen (desde Malthus, hace ya mucho) que el mundo está superpoblado y que eso es terrible. El mundo está, en efecto, superpoblado y sin duda menos población evitaría catástrofes de multitud, pero en la dorada Atenas de Pericles no había superpoblación y había muertes (asesinatos), guerra y conflicto. ¿Llevaremos los humanos en nuestros genes la discordia? Sin duda. Eso lo solucionaría la educación, la cultura, pero de nuevo vamos abajo. Difícil educar y cultivar a tanta gente, si además a muchos poderosos  jamás les ha interesado un pueblo pensante, pues no aceptaría su capricho… ¿Desolación? El panorama es hoy menos halagador que nunca. El poeta brasileño Lêdo Ivo escribió que una mancha de sangre  es “la señal del paso del hombre sobre la tierra.”


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