LA CASA DE BORBÓN EN ESPAÑA
No estoy en contra de una República, razonable y sensata. Un error de la 2ª República (no de la 1ª, tan breve) fue cambiar los colores de la bandera nacional, pudiendo haber cambiado sólo el escudo monárquico por el republicano, con el consiguiente cambio de corona. No estoy a favor con la “caza de brujas” que republicanos y sobre todo amigos de los impresentables separatistas (no por separatistas, sino por vulgares y políticos de última fila) llevan a cabo contra la Casa De Borbón española, instalada en España con
Felipe V desde inicios del siglo XVIII, parientes directísimos del rey de Francia Luis XIV, otro Borbón. Pero la Francia republicana es más sensata que nosotros, que siempre andamos de gresca, y que parecemos buscar mucho más lo que nos desune que lo que nos une, como nos desunen los colores (los meros colores) de la bandera republicana, siendo la República tan legítima. Francia respeta y mucho a Luis XIV de Borbón. Me he sentido siempre más republicano, pero no odio a los reyes. Algunos fueron muy notables (en la Casa de Borbón) como Carlos III y el propio Felipe V e incluso Fernando VI. Pero viniendo a lo más cercano, Alfonso XIII y Juan Carlos I están llenos de aciertos y de desaciertos. Muchos de esos
desaciertos parten -no todos- de una vida privada promiscua que no nos incumbe en un particular pero acaso sí en un rey, Borbón o no. Los errores de Juan Carlos (que hicieron que abdicara) y los de su abuelo Alfonso de Borbón, los han sabido y padecido dos reinas tristes -en parte- y engañadas como Victoria Eugenia y Sofía. Otro error monumental ha sido proteger muy
posiblemente a su hija la impresentable infanta Cristina (aunque haya perdido toda categoría en España) y a su marido el aún más impresentable exdeportista Urdangarín. Enorme error. Sin embargo cuando Juan Carlos (cumpliendo su deber) frenó el horrendo intento de golpe de Estado retrógrado del 23-F, el Borbón se llenó de laureles y beneplácito popular que el final de su reinado -con la cacería de elefantes y aquella tal Corina- echó por tierra. Pero hasta hoy a mi entender su hijo, el actual Felipe VI de Borbón, aparentemente mucho mejor preparado, lo está haciendo bien. Se puede preferir la República (siempre tan breve
entre nosotros) a la larga lista, en siglos, de aciertos y grandes desaciertos de la Casa de Borbón. Pero no es noble juzgar al reciente Felipe VI por la vida privada de su padre ni de su bisabuelo. Y sobre todo no se puede atacar al actual rey Borbón, para defender a los ignaros y patanescos Puigdemont, Colau y compañía cuya vida privada no juzgamos (acaso habría que mirarla ya puestos, Colau ha beneficiado a su marido) sino su horrible vida política que tanto está dañando a Cataluña y los españoles, monárquicos o republicanos y afectos a no a los Borbones. Felipe VI, por hoy, cumple y mira por todos, Cataluña lógicamente incluida. Colau, al intentar desdeñarlo, desde su ignorancia, daña y desdeña también a Cataluña. ¡Qué mal convivimos! ¡No sabemos! ¡No logramos aprender ni pese a tantos tropiezos
históricos, alguno tan espantoso y largo y calamitoso como la Guerra Civil, y lo catalán está incluido.¿Nos extraña que se quiera unir y no dividir? El canciller alemán Bismarck -en el siglo XIX- dijo que España era el país más fuerte de Europa, porque llevaba años tratando de destruirse a sí misma, y no lo conseguía. Ay!! La Casa de Borbón (pese a su errores) no es lo peor.
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