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LECTURAS DE VERANO: «BOMARZO» de MANUEL MUJICA LÁINEZ

(Este artículo se ha publicado en El Norte de Castilla)

El argentino Manuel Mujica Láinez (1910-1984) era un hombre cosmopolita, mundano y bisexual.  Cuando publicó “Bomarzo” en 1962 –y se trata de una de las mejores novelas históricas en español- era ya un escritor bien conocido en su país, un poco por su estampa dandística y no menos por una espléndida cuatrilogía  de novelas sobre la 01decadencia muy fastuosa de la oligarquía porteña, que editó desde 1952, “Los Ídolos”, un libro de enorme encanto y seducción, hasta “Invitados en El Paraíso” de 1957. Conocí a Manucho (así se llamaba familiarmente a Mujica Láinez) en Madrid y en 1974. Nos hicimos enseguida amigos. Siempre pensé que le perjudicaba en un mundo donde el escritor ha de pasar por  “intelectual” –pienso en Vargas Llosa como ejemplo- querer ser mejor “artista”. Y Mujica prefería esa segunda imagen…manuel-mujica-lainez-bomarzo-13688-MLA2928585147_072012-F

Gran viajero (pero le gustaba viajar acompañado) Manucho estuvo por primera vez en Bomarzo –un pueblo no muy lejos de Roma, cerca de Viterbo- el 13 de julio de 1958. Le acompañaban los dos amigos a lo que años después dedicaría la novela, el pintor Miguel Ocampo y el poeta Guillermo Whitelow.  En las afueras de Bomarzo está el castillo o palacio de los duques Orsini, y el llamado “Parco dei Mostri” o Parque de los Monstruos, un amplio jardín cuajado de una muy extravagante imaginería (figuras en piedra) de marcado manierismo. El parque fue mandado construir o labrar por el duque Pier villena58Francesco Orsini, a quien Mujica hace jorobado e inteligente, nacido un 6 de marzo, el mismo día –no año- que Miguel Ángel Buonarroti.  La amplia novela, en primera persona, relata la vida plural, rica en encuentros, amores varios, arte y aventuras de ese duque Orsini, que en realidad parece hablar desde la eternidad, con la sapiencia del análisis que, aunque propio, se realiza fuera del tiempo. “Bomarzo” es pues una novela histórica, unas memorias y una biografía, pero supera todas esas catalogaciones para convertirse en un amplio, rico y suntuoso tapiz en el que está figurando el Renacimiento entero. Asistimos a la coronación del César Carlos en Bolonia o a la batalla de Lepanto, con un Cervantes joven. Pero sobre todo (como en las “Memorias de Adriano” de Yourcenar) oímos las reflexiones del duque giboso sobre su vida, destino y  suerte. De modo tal que el generoso tapiz suntuario cobra a la par una franca dimensión de hondura, a través de la reflexión íntima y de la aparición de tumblr_lsh2a40zXf1qbhp9xo1_500tantísimos personajes históricos o no, a cuyo encuentro asistimos.  Sin faltar a la Historia, todo está lleno asimismo de ficción e intimidad velada por esa lejanía en el tiempo. Alguna vez le preguntaron a Mujica Láinez porque no escribía sus memorias –una vida rica también en encuentros y personajes- y Manucho respondió que, en verdad, “Bomarzo” eran sus memorias. Creo que lo decía con razón. La novela escrita en una bellísima prosa, entre clásica y preciosista, es un auténtico monumento, un festín para golosos de la mejor literatura. El éxito de la novela fue inmediato y mundial, recibiendo premios en EEUU y en Italia. Y en 1967 el músico argentino Alberto Ginastera compuso una ópera “Bomarzo” con libreto de Manucho. De veras una consumada obra de arte.

 


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