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LAS REDES SOCIALES, FALSEDAD Y BONDAD

Como concepto y práctica, las llamadas redes sociales comenzaron a ser llamadas así en el siglo XIX. Eran asociaciones, relaciones, entre personas que tenían intereses comunes, fueran en política, en mera amistad, en trabajo, en aficiones, en economía… Naturalmente la aparición fuerte de Internet muy a principios de los 90 del siglo pasado, incrementó y centuplicó el universo de las redes sociales, que ahora mismo es gigantesco, lleno de bondades, errores y mucha basura, lo que hace mayor un tiempo (el nuestro) de cultura paupérrima. A nadie le son ya ajenas        -gusten más o menos- redes como Facebook, Twiter (Tuiter) , Instagram o Whatsapp -ya decimos Guasap- entre muchas otras de todo tipo y condición. Las redes sociales tienen un elemento muy positivo, acercando a personas de todo el mundo, aunque hay quien se satura de “amigos” virtuales, que literalmente no significan nada. Las excepciones son pocas, pero valen la pena. Obviamente como cada uno puede decir lo que quiera (a menudo con restricciones raras, muy arbitrarias, cuando no tremendamente puritanas, EEUU está detrás) la redes se abarrotan de noticias falsas, bulos -es absurdo el anglicismo “fake news”- bobadas tremendas, muestras de inepcia y mentiras. Y hay que tener harto cuidado porque las buenas redes son, muy a menudo, torpes y malas.  A veces (y no es lo más grave) se presentan como declaraciones de ayer cosas que el sandio político de turno manifestó hace años- Siendo falsas estas noticias son verdaderas, pues demuestran que las acusaciones contra el político son verdad, las dijo, aunque no ayer. Es muy lícito que hubiese cambiado de opinión, pero en caso tal debiera haberlo manifestado-  Menos importante, según los casos, son los múltiples retoques (incluso con añadidos) que se pueden hacer en imágenes de antaño o de hogaño. Hay quien aparece muy lindo -y retocado o retocada- en las redes sociales, cuando en verdad están muchísimo peor.  Eso que nada importa en personas anónimas, se vuelve más grave y peligroso en personas de pública notoriedad, aunque tal notoriedad sea a menudo efímera.  Retocar fotos históricas (meter a quien nunca estuvo allí) me parece gravísimo. Por supuesto las redes sociales abundan todas en perfiles repetidos de una misma persona, varios de ellos fraudulentos y mentirosos. Eso sí debiera estar muy perseguido. Yo, que soy poco conocido, he padecido tales infundios y falsedades. Sólo dos de mis perfiles en Facebook son verdaderos y hay como cinco. Por fortuna, el impostor acaba cansándose. Otra cosa tampoco buena es que utilicen tus fotos reales (que sacan de las redes) personas que con otro nombre se hacen pasar por ti, escribiendo estupideces, no sabes si con mejor o peor intención. Yo creo que con intención mala. Un caso piadoso (pero triste a mi entender) es quien utiliza fotos de famosos, algunos antiguos, para ilustrar sus perfiles de Facebook o Whatsapp, digamos. A veces, detrás del fraude, hay una abierta admiración, casi un querido homenaje, pero no deja de ser usurpación y fraude. Yo no puedo ni debo poner encima de mi nombre una imagen de Juan Ramón Jiménez, pongamos por caso, por mucho que admire al poeta y premio Nobel. Amigos falsos, perfiles falsos, imágenes falseadas, noticias equívocas o mentirosas, no es fácil demostrar la inmensa basura (y estupidez) que cobijan las redes sociales. Un serio mal de nuestro tiempo convulso y malo y sin embargo las redes sociales son buenas, pese a sus picias actuales (muchísimas) y es lícito esperar que serán mejores. Pero para ello hay que vigilar estas redes, estar muy en guardia contra tanta basura y cretinez, y por supuesto denunciar de todos los modos posibles, cuanto es de razón denunciable. ¡Usen las redes, pero no sean ingenuos, desde cualquier ideología, color o afición, son demasiadas veces putrefactas!


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