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LA VOZ “RUFIÁN”

(Son muchos, desdichadamente, el rufián, los rufianes y rufianas que en este momento histórico/político nos rodean. Pero el texto que sigue no se refiere a ningún rufián en particular. Está literalmente sacado del ameno y muy instructivo “Diccionario del origen de las palabras” (Espasa, 1998) de Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano, profesores en Salamanca, a quienes les agradezco tan eficaz diccionario.)

Rufián: “Ruffiano”, término del que parece provenir el que nos ocupa, es en italiano “proxeneta, chulo”. De hecho, en su primera acepción en nuestra lengua “rufián”es,según el DRAE, “el que hace el infame tráfico de mujeres públicas” y en la segunda, derivada de la primera y mucho más usada en la actualidad , “hombre sin honor, perverso, despreciable.”

El origen de “ruffiano” es incierto, aunque habría que buscarlo en la palabra latina “rufus”  “pelirrojo”, una variante de “rubeus” “rojo”, como en “rubio”, “rubor” o “rubéola”. No podemos olvidar  que, durante mucho tiempo, al extenderse la leyenda de que Judas había sido pelirrojo, en España y en otros países europeos se consideraba que los pelirrojos  eran peligrosos, traidores y gente de mal vivir. Quevedo cita en ” El Buscón” (1605) un dicho usado por entonces : “ni perro ni gato de aquella color” y en el Norte de Italia existe otro realmente cruel: “el mejor de los pelirrojos mató a su madre”.

Entre los romanos “rufula” , significó primero pelirroja, rubia y más tarde “prostituta” por la costumbre que tenían estas mujeres  de colocarse postizos de pelo rubio. Es posible que se creara una forma *rufulanus, de la que habría salido “ruffiano”, rufián, para designar al proxeneta, y  tal vez *rufulana, y de aquí, ya en español, “fulana”, para hacer referencia a la prostituta, aunque parece más lógico que “fulana” naciera como el femenino de “fulano”, es decir, “una cualquiera”./

Mucho nos enseña, mucho, la historia de las palabras, mal y bien. Con los pelirroj@s  hemos sido tremendamente injustos, y han sufrido por ignorancia y una suerte (al fondo) de fanatismo religioso. Pero el rufián sobre todo en el sentido de “hombre sin honor, perverso, despreciable” sigue existiendo y aún se diría que rufián y rufianes aumentan. Hay cada día más. ¿Se habían ustedes dado cuenta de tanto rufián?

 


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