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«JUEGOS» CON EL CORONAVIRUS

Asistimos estos días (ya muy veraniegos) al más que feo, siniestro juego de los partidos políticos, adjudicándose unos a otros la culpa de los muertos y hasta amenazando con confinamientos nuevos, del que sobre todo los caballeros y señoras, a menudo muy indignos, del actual Gobierno, quedarían excluidos por raro privilegio. Se ha visto que el confinamiento largo fue un error de bulto, que ha medio destruido todas las economías, desde la nacional -que ha debido acudir a la Unión Europea- hasta las particulares. Todos hemos perdido y algunos mucho. Cerca de mi casa hay un antiguo convento de monjas, donde desde hace un siglo acaso, a mediodía ofrecen comida gratis a los pobres. Antes se veían cinco o seis personas con aire muy menesteroso, ahora habrá (y no exagero nada) cerca de cien, y la cola crece. Y ya no son mendigos, sino incluso gentes con aires normales de clase media. El palo ha sido muy fuerte. El confinamiento fue necesario un mes o poco más, porque el Covid19 pilló con el paso cambiado a todos los gobiernos de Europa, pero ya no es secreto para nadie que el español fue uno de los que más tarde y peor reaccionó. Durante más de un mes hubo colapso de hospitales, en las farmacias no había ni mascarillas ni desinfectantes (ni alcohol siquiera) y sólo se podía conseguir algo, a precios abusivos, en el mercado negro. El Gobierno -que ahora es la izquierda, peor o mejor- debe garantizar el buen funcionamiento de los hospitales todos, que las farmacias estén bien abastecidas y que los efectos y productos higiénicos contra el coronavirus sean abundantes y baratos. El Gobierno debe concienciar a la población a que guarden las normas sanitarias al caso y multar a quienes no lo hagan, pero no amenazar con inútiles confinamientos a la pobre y sufrida gente, a la que dice defender. La vida debe seguir, no se puede ni se debe confinar, pero -eso sí- con rigor sanitario, mascarillas, geles hidroalcohólicos y todo lo demás. Y no «jugar» con el número de infectados o muertos porque los hay y los habrá, aunque deben ir a menos. El coronavirus existe, aún no ha sido vencido, así es que (con todas las prevenciones) nos toca convivir con el «bicho». Vida lo más normal posible, con todos los cuidados y prevenciones, fáciles de conseguir. Y por supuesto que ni la izquierda que gobierna -según algunos Podemos lo lastra todo a peor- ni la derecha que aspira a gobernar deben jugar (por muy desalmados que sean y algunos y algunas lo son) con este tema. El coronavirus no debe ser malusado por los políticos para sus triquiñuelas. Nunca. Y la vida debe seguir lo más normal posible, con concienciación y protección, porque el Covid19 sigue ahí, continúa, y no parece posible que se vaya mañana. Hay muchos insensatos (e insensatas) en la política actual. Pero con este tema del virus no deben «jugar» ni medrar ni amenazar. Y si lo hacen mil veces malditos sean ellos y ellas. Malditos si «juegan» con este asunto.

 


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