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GRETA GARBO Y MERCEDES DE ACOSTA

Un libro, de alguna manera imprevisto, «Imposeída» de Mercedes de Acosta (Torremozas) viene a traernos una antología bilingüe de versos de una mujer singular y moderna, en la época en que ser «moderna» era una forma de vanguardia literaria, artística y humana. De directo origen español, por padre y madre, Mercedes de Acosta (1893-1968) fue estadounidense y allí nació y murió, porque su padre se había trasladado a Nueva York. Toda la historia de Acosta radica en ser una escritora ocasional pero no desdeñable (tres libros de poemas, dos dramas y un tomo de memorias) y en haber sido -aunque estuvo casada- una mujer pionera del lesbianismo como libertad y como modernidad y en haber tenido muchas amantes, algunas olvidadas y otras tan excepcionales como Isadora Duncan, la bailarina, o la mítica actriz Greta Garbo (1905-1990) que le sobrevivió unos años, dentro de su huidizo retiro, a Mercedes de Acosta, con quien tuvo una relación (suponemos que con infidelidades) de 28 años. Recordemos la belleza singular de Acosta y la belleza a veces casi mágica y rara de Garbo -sueca, pero estadounidense también- en películas como «Mata-Hari» (1931) con el actor gay Ramón Novarro, «La reina Cristina de Suecia» (1935)de Mamoulian, que acrecentó el mito lésbico o «Ninotchka» (1939) de Lubitsch -para algunos su mejor película- hasta que en 1941 llega su inesperado y definitivo retiro del cine,tras «La mujer de dos caras» de George Cukor. Para muchos, Garbo tenía miedo a que se supiera su condición de lesbiana -asunto cada vez más difundido- y habría hecho caso, además, en su decisión de irse definitivamente, a Mercedes de Acosta que no quería verla sufrir por esa doble vida. En su libro de memorias (escrito cuando empezaba a estar enferma) «Here lies the heart» -1960- Aquí reposa el corazón, Acosta deja ver que aunque oficialmente Garbo y Marlene  Dietrich no se conocieron hasta que, en 1945, las presentó Orson Welles, en verdad -alguna se lo habría contado a Acosta- se conocieron de jóvenes, aún en el cine mudo, y tuvieron una breve pero intensa relación. Mercedes de Acosta -nacida católica pero que acabó en el budismo- publicó sus primeros versos «Moods» (Mudanzas) en 1919, después «Archways of life» (Arcos de vida) en 1921 y finalmente -en poesía- «Streets and Shadows» (Calles y sombras) en 1922.  De los tres libros de Acosta hay una buena y bien traducida selección, obra de Jesús Barquet y Carlota Caulfield en esta bien editada antología, con prólogo y fotos, que es «Imposeída» de Mercedes de Acosta, casi por primera vez en el idioma original de su familia. Moderna, atrevida, libre, Mercedes de Acosta (que intervino brevemente en alguna película) no merece el olvido, y no sólo por haber sido el gran amor de la sugerente y mítica Greta Garbo. Bienvenida.


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