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ESPAÑA VA MAL

Desde luego (estoy muy seguro) no es un sentimiento sólo mío. Mucha gente piensa que España va mal, por malos gobiernos, por egoísmos increíbles de los políticos, por las desuniones y los agravios de la incesante guerra separatista, a la que el Gobierno es incapaz de poner coto, incluso cuando la azuza un falso moderado -risueño si lo conoces pero obviamente sediento de poder- como el valenciano Ximo Puig, que se ha sumado a la insurgencia desde el mismo PSOE presidencial, quién os ha visto y quién os ve; y naturalmente dejaciones, falsas promesas, dispendios oficialistas y un largo etcétera, hacen que la economía vaya peor y que los ciudadanos, que vimos hace ya diez años rebajados sueldos y cantidad de trabajo, resultemos los más sufridos, mientras los políticos y sus adláteres, incluida esta izquierda falsa, incomprensible, viven a todo tren en chalets millonarios y con chóferes oficiales, también para sus mujeres y niños. Nada más odiable que el “comunismo de salón” que no es nuevo, evidentemente, pero que ahora se hace más ostentoso, repudiable y visible. Todo es hablar para el “pueblo” y como decían antes “llenar la andorga propia”, viven como sátrapas y se visten de pobres..  Ellos no tienen problemas y la mayoría está cada vez peor. España -palabra antiquísima, pero casi indecible para muchos a quienes ofende- recibe golpes diarios. Supongamos, con optimismo, que tuviera razón el canciller alemán Bismarck cuando dijo que “España era el país más fuerte de Europa porque los propios españoles llevaban años queriendo destruirla ellos mismos y no lo conseguían”. Naturalmente son palabras del siglo XIX, acaso momento clave del arranque de nuestro inmenso lacerío. Los tiempos cambian y no sabemos hacía dónde, pero intuimos que hacia peor. Ya a fines del siglo XV, el gran Antonio de Nebrija, recogía esta sentencia: “Los sandios hacen los banquetes a los sabios”. Y eso exactamente está ocurriendo, desde el bochornoso Trump hasta el bárbaro Maduro, pasando por Boris Johnson, el británico salvaje y rudo, o el simple y narciso Sánchez, que parece mirar embobado en sí mismo los males de su patria… ¡Pobre España! Es lo mismo que dice Javier Marías en unos de sus últimos libros de artículos -tan lúcidos- “Cuando los tontos mandan”. El mundo va mal -en algunos lugares muy mal, y la gente se salva como puede, a riesgo de su vida, que parece valer muy poco. Pero dentro del relativamente privilegiado mundo occidental, España anda peor que lo que debiera. Rajoy fue melindroso y timorato y corto, hasta la mediocridad absoluta. Y Sánchez (que apenas ha ganado y se comporta casi con absolutismo) o es inconsciente o necio, ambas cosas malas. Es inaudito decir que tolera o que incluso ha pactado con quienes se dicen y obran (desde un hondo provincianismo) como enemigos del país -España- que él preside. Todo parece cada día más desolador.

Pero para ver el mal de España (el mal gobierno) vengamos a lo concreto. ¡Líbrete el Diantre de tener que hacer gestiones en ministerios o lugares públicos, por ejemplo la Seguridad Social! Lo he vivido estos días y eso que contaba con la asesoría y compañía de un abogado. Hay una burocracia infinita y robótica, de un lado te envían a otro, llegas y te cuentan que debías haber pedido cita… ¡Y eso que se trata de un trámite banal ! Ves gente desnortada que se mueve como sin saber adónde ir y la sensación es abrumadora de caos y chusma… Un funcionario joven ve a dos señores discutir en una fila (supongo que no sabía por qué) pero se pone de pie y dice a gritos: ¡Hagan el favor de dejar de pegarse! A voz en cuello. El abogado me mira y comenta: Lo ves y no te lo crees. Respondo: no, tristemente ya me creo casi todo… ¿Qué país era ese -y en un Ministerio del Estado- vulgar e inoperante? ¿El mío? ¿O el que sus gobernantes codiciosos llevan años derruyendo? Sentí un enorme desencanto y mucha tristeza por mi país (que obviamente ha conocido tiempos mejores) y me acordé del gran Quevedo: “Miré los muros de la patria mía”.. ! Mundo desolador y pobre España. Ni que decir tiene que el trámite no pude resolverlo… ¿Buscan el bienestar de la gente quienes mandan?

 


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