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ESPAÑA, TRISTE

(Este artículo se publicó el jueves en El Norte de Castilla)

Hace tiempo (pero no siglos) cuando el pueblo se indignaba con sus gobernantes porque no lo hacían bien o elevaban insultantemente los impuestos, cuando la gente pasaba hambre y los hijos no tenían trabajo y las vacas adelgazaban todas y el rico exhibía su lujo excesivo, muy frecuentemente fruto –como hoy- de la rapiña y la usura, cuando entonces, el pueblo hacía revoluciones o algaradas y algo tenía que cambiar. No hablo ya de la Revoluciones que costaron sangre, aunque la Historia conoce muchas, y en determinadas ocasiones parecían inevitables, puedo pensar incluso en el famoso Mayo del 68 que ciertamente no triunfó, que a la largafue una sonada derrota, pero que (en su momento) hizo que muchos políticos temblaran y cambió algunas cosas aunque sólo fuera con gritos y consignas de esperanza… Hoy, en España –no sólo, pero me quedo aquí-  hay mucha gente que lo pasa mal o muy mal, muchos carecen de trabajo y otros que lo tienen (o tenemos) cobramos unos sueldos tan ridículos que, a veces, casi avergüenza mirar la nómina. Respiramos un aire general de pesimismo –resignado, extrañamente resignado- mientras vemos un tropel de personajes corruptos casi inimaginable. La Justicia hace su trabajo, pero en la ocasión nefasta que vivimos ese trabajo es lento. Debiera haber tribunales especiales anticorrupción. Hay una creciente sensación de “Ya no aguanto más” y así hasta el pueblo de la copla ve bien que enchironen a Isabel Pantoja (porque una cosa es ser buena cantante y otra ayudar a blanquear dinero) y hasta le hayan hecho devolver la medalla de Hija Predilecta de Andalucía. Todo es normal. En otra época la gente tendería a la benevolencia con artistas, futbolistas o damas del corazón, pero no ahora, cuando todo es ceniciento, y demasiada gente no ve ni un rayito de sol. Ahora se quiere que Messi o Neymar  -o sus turbios papás- paguen a Hacienda hasta el último céntimo que deban, que Pujol y su Ferrusola (menudos dos, pues engañaron en todo) paguen caro, y si el expresidente del Barça, Núñez (un señor que jugaba a parecerse a Pujol) tiene que ir a la cárcel que vaya. No se quiere compasión, porque los jerarcas que sean que mandaron y mangonearon, de un modo u otro, no la tuvieron con las víctimas de una crisis y ladronería general que claman al cielo.  El tema de Artur Mas buscando sus fines lícitos de modo fraudulento y siendo obvio antidemócrata creyéndose campeón de no se sabe qué democracia, es otra cosa mala.  Al Gobierno central le falta decisión para encarar bien el problema catalán y Mas lo ha hecho igual de mal o peor que el Gobierno, ese mismo Gobierno que habla de mejoras en la macroeconomía, tampoco logra que se sientan –si las hay- en el sueldo, en la compra o en la cartera. “Podemos” tiene aún mucho que demostrar, más allá del verbo y algo ingenuo resulta creer que podrán a la Gran Derecha Económica Internacional, el real gobierno en la sombra. Pero es obvio que si “Podemos” es algo, se debe al descontento, a la pobreza, al paro, a la corrupción y a tantos políticos que se insultan pero hacen luego lo mismo uno que otro. Nacionalismo ramplón, desvergüenza para robar a todos los niveles (del fútbol a la Banca pasando por todos los estratos políticos), pobreza, dureza áspera en la lucha por la vida, todo ello nos tiene hartos, cansados y creo que encolerizados. Triste y desolador, de verdad.


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