Imagen de noticias de LAdeV

Ver todas las noticias


ENCUENTRO CON EDGAR ALLAN POE

Edgar Poe es un clásico rotundo. Y por eso es uno de esos autores a los que vuelves irremediablemente y con gusto. Nacido en Boston en 1809 y muerto en Baltimore en 1849, es decir con sólo 40 años, Poe es el primer gran escritor norteamericano que aún no lo parece, porque sus coordenadas son plenamente europeas. Tuvo una vida difícil vinculada al periodismo, a la escritura y a una bohemia moderna, que le llevó al alcoholismo y al “delirium tremens”.  Su muerte (oscura aún para muchos) ocurre por una tremenda ingesta alcohólica, para algunos intencionada. Poe se quedó viudo, tras el fallecimiento de su muy joven esposa y prima Virginia Clemm. Parece probado que a Poe le gustaban las chicas jovencitas y que, desde luego, se consolaba con las bebidas espiritosas…

Para muchos -y no les falta razón- Poe es uno de los creadores de la modernidad y por ello Baudelaire lo tradujo al francés, según algunos yanquis “mejorándolo”, especialmente su poesía. Famosa por su ritmo y su visionarismo, y por ese gran poema que es “El Cuervo”, Poe sin embargo es conocido o más valorado por su novela, sus ensayos (como “Eureka”) y sobre todo por sus cuentos de misterio, terror y pesadilla, a menudo conocidos como “Historias extraordinarias”. Inventor del terror psicológico, de la imagen del “flâneur”, el paseante urbano curioso, no poco bohemio y sin rumbo fijo, Poe inventó también -en tres cuentos que ahora publica juntos Periférica- la figura del detective moderno y excéntrico, el padre de Holmes o de Poirot, que vive en París y se llama Auguste Dupin. Esos tres cuentos se abren con “Los asesinatos de la rue Morgue” de 1841 y culminan (es también el más breve) con “La carta robada” de 1844. Son los tres relatos ahora reeditados en la nueva traducción de Ángeles de los Santos, con el título “Los misterios de Auguste Dupin, el primer detective”. Son muchas -realmente muchas- las traducciones totales o parciales de Poe al español, pero resulta canónica la traducción de la obra completa que hizo en los años 50 del pasado siglo, el argentino Julio Cortázar.  Dupin es un hombre refinado, peculiar, raro y exquisito que adora los jeroglíficos. Otro acierto de Poe.

Muchos admiradores de su poesía (sobre todo Mallarmé y después su seguidor Paul Valèry) admiraban el juego -que juzgaron verdad básica- que Poe trazó sobre su misterioso, obsesionante y fúnebre poema “El Cuervo”, ya mencionado. Ese poema tan romántico, tenebrista e inspirado, según Edgar Allan Poe en su ensayo “Filosofía de la composición”, fue elaborado y pensado sin musa, diríamos, como un perfecto artefacto técnico.  Pocos creen en esa meticulosa elaboración, diríamos que en frío, pero resulta tentadora la idea de que un apasionado poema se pueda haber fabricado matemáticamente.  Como vemos (y esto es sólo una invitación a un libro policial y a un autor clásico) Poe fue un talento excepcional y acaso no poco autodestructivo, en el que se apoya un pivote básico de la modernidad, o más de uno. Lovecraft lo supo, asimismo.

 

 


¿Te gustó la noticia?

¿Te gusta la página?