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COPLA Y REFUGIADOS

(Este artículo se publicó en El Norte de Castilla)

Seguimos viendo la interminable marea de refugiados, plenos de calamidad, que llegan de un Oriente Medio en buena parte destruido… Tratan de salir de Hungría cuyo gobierno de extrema derecha no desea verlos ni en pintura. ¿Se acuerdan los húngaros de los tanques soviéticos en 1956? Ellos pedían entonces ayuda y asilo. Era otra Europa, peroesta     –mejor, pero aún no construida- tarda  más de un mes en tomar mínimos acuerdos y hay situaciones humanitarias que no pueden esperar. No sé si Angela Merkel es tan dura o tan de derechas como dicen, pero en esta crisis de los refugiados está actuando noble y cabalmente. Les pide que se integren (es lógico, y la mayoría lo querrá) pero les está abriendo las puertas de Alemania –el país más rico de Europa- y trata de convencer a otros jefes de gobierno de que , dentro de sus posibilidades, hagan lo propio. Vemos que hay un sector no pequeño de la población que sale a la calle con pancartas de bienvenida a los refugiados, diciendo poco menos que los queremos a todos. Es un nobilísimo sentimiento de solidaridad. Pero ¿posible, realista? La copla lo dijo: “Ni contigo ni sin ti/ tienen mis males remedio./ Contigo porque me matas/ y sin ti porque me muero.”  Con los refugiados –dignos de toda lástima, vidas al borde del abismo que vienen de largas guerras feroces- ocurre lo mismo. Las buenas conciencias, los solidarios, la gente con corazón y sangre caliente, quienes a lo mejor también saben lo que es sufrir hondo, salen a las calles a decir “refugiados sí” y poco menos que “los queremos a todos.” De otro lado la Europa insolidaria, xenófoba y en general de extrema derecha, sale asimismo para advertir del “peligro de islamización” de nuestras calles (la gran mayoría de los refugiados son musulmanes) y aclarando que Europa es lo que es y que aquí no caben todos, dado que ya hay emigración, y a veces no escasa.

Unos están en el contigo y otros en el sin ti. Y con ninguno tendrá este gran mal cabal remedio. Podemos desear que vengan todos, pero las economías europeas (unas más que otras, claro) no pueden aceptar más allá de un cupo, por generoso que sea, sin poner en peligro el bienestar de su propia ciudadanía. Se pueden instalar campos de refugiados pero ¿es digna esa solución, por cuidada que esté? Otros quieren que echemos a todos,lo que sería no solo una barbaridad humanitaria, sino la ruptura de unos valores que queremos llamar civilizados y europeos. Son gente al borde del nazismo. Hay que acoger a cuantos se pueda pero (me temo) nunca será -al menos en buenas condiciones- a todo el que quiera venir porque no se puede. Ni contigo ni sin ti. Ayudaremos pero no podremos arreglarlo todo. Recibiremos, pero no podremos hacerlo con todos salvo en condiciones deplorables. Estos sirios y afganos que huyen del horror merecen consideración y respeto. Pero se ayudará a unos y a otros no. Corazón desgarrado. Verdadera solución: que Europa se atreva de una vez, coordinada y en serio, a hacer la guerra total al Estado Islámico.


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