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BÉCQUER PERIODISTA

Un poco tarde (pero estos libros casi no tienen fecha) ha llegado a mis manos el tomo “Bécquer periodista”  (Fundación Universitaria Española, Madrid 2016) coordinado por mi antigua profesora y amiga Pilar Palomo y Concepción Núñez Rey. El libro de múltiples y varios artículos, trata de vindicar al Bécquer que se dedicó mucho al periodismo y que llegó como periodista -no inferior a Larra- a dirigir uno de aquellos múltiples periódicos, aunque a veces efímeros por los avatares de la incierta política, de mediados del siglo XIX. Se ha creído en falso que el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer  (1836-1870) se dedicó en Madrid al periodismo -vivía en Madrid desde 1854- sólo “pane lucrando” y sin ningún otro interés. Pero Bécquer (al que ilustraba y acompañaba a menudo su hermano Valeriano) fue un periodista de ley. En sus “Cartas a una mujer” o en lo que escribía desde el soriano monasterio de Veruela, pero asimismo en sus artículos de costumbres y de política. Es cierto que hoy nos seduce el Bécquer magnífico de las “Rimas”, pero hemos de recordar que ese libro fue póstumo y que en vida de Bécquer (por eso se le conocía más como periodista) sólo llegó a publicar en periódicos o revistas 14 de sus poesías, de un total de LXXVI canónicas, más algún poema suelto hallado.  Bécquer no es sólo el cimero autor de las “Rimas”, como no es el jovencito  de su retrato romántico, que hizo muy popular un antiguo billete de Cien Pesetas, sino el hombre joven de barba y pelo negros, que aparece en fotos posteriores. Bécquer murió en Madrid un 22 de diciembre de 1870. Joven y no en la miseria. Y quien murió y fue retratado asimismo en su lecho yacente, no era aún el fervoroso poeta, sino el famoso periodista de ricos y muy asombrosos artículos, que hablan desde la soledad de Veruela hasta la Guerra del Pacífico, pasando por escritos que son una poética. Bécquer periodista, naturalmente, enriqueciendo mucho su obra, aunque sean inolvidables las “Leyendas” y esa poesía espléndida… “Los invisibles átomos del aire/ en derredor palpitan y se inflaman,/ el cielo se deshace en rayos de oro,/ la tierra se estremece alborozada./ Oigo flotando en olas de armonías/ rumor de besos y batir de alas;/ mis párpados se cierran… ¿Qué sucede? / -¡Es el amor que pasa! ” (Rima X) Bécquer…. 


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