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AY, LOS TOROS

(Este artículo se publicó en El Norte de Castilla)

La Generalidad de Cataluña (guida por el tramposo  Artur Mas, cuyas necedades no deben olvidarse) en un gesto que quería ser sobre todo antiespañol pero que también era anticatalán –qué esperar de cabeza tan necia- suprimió las corridas de toros, las que tienen lugar en un coso y recogidas, pero siguió permitiendo –no lo llamaría ibérico sino catalán, en su ignorancia- los “bous al carrer” esto es los toros que se corren por las

16-09-2013 fiestas de astudillo, en la foto el toro enmaromado  foto ANTONIO QUINTERO

calles de los pueblos e incluso el toro que en una localidad se tira al mar, después de que los mozos (un poco brutos, esto es evidente) hayan disfrutado tirándole del rabo o dándole  golpes a diestro y siniestro… ¡Pobre bicho!  El necio Mas ignoraba que en toda España (Cataluña incluida) lo más civilizado es la corrida de toros, en plaza y con traje de luces –algo de origen dieciochesco-  mientras que los toros corridos, alanceados o 1280412460_0golpeados por las calles (siento horror ante ese toro al que le ponen antorchas en los cuernos, claro el animal enloquece) eso es lo medieval y antiguo y me temo que, con mucho, lo más bárbaro.

Durante años en España hubo poco amor a los animales -decir “perro” a alguien era uninsulto- pero desde hace ya no pocos años, empezando por las mascotas y animales de compañía y siguiendo por el resto de la fauna- la gente, nuestra gente, está descarga (2)empezando a respetar y querer a los animales y así cosas que antes pasaban desapercibidas (tirar a una cabra desde una torre) hoy se miran por muchos, más cada vez, como salvajadas. Mi madre era muy aficionada a las corridas de toros, y de muy jovencita estuvo en Linares cuando mataron a Manolete, un mito. Pero me decía que los toros ya no eran lo que fueron y le daba horror los toros que alancean por las calles, en un medieval  recuerdo innecesario.  Me decía –y había sido una gran aficionada, amiga de Vitorino- que no había porque prohibir nada, porque los 1347379391102toros desaparecerían de muerte natural, primero (seguía) porque les falta casta y después porque hay mucha gente que siente lástima –con cierta razón- de los puyazos, sables para matar cuando fallan o el verduguillo. Mamá –tan taurina- creía que esa costumbre cada vez más minoritaria tocaría a su fin porque la sensibilidad popular había cambiado. Y los toros por las calles no le gustaban nada.  No hago sólo una evocación materna, creo que personifico algo –un sentir- que se va generalizando en toda España. Los toros por las calles, con más o faura--647x231menos degollina, son un espectáculo medieval, que deviene rudo y brutal muy fácilmente, y las corridas con trajes de seda dentro de un coso, aunque mucho más refinadas, se extinguen porque su poca calidad aumenta la crueldad de puyas, espadas repetidas y descabellos…  Mi personal opinión es que los toros en cerrado de ningún modo deben prohibirse aunque es muy fácil que G003vayan lentamente yendo a menos. En cuanto a los toros en las calles (incluyendo Cataluña, tan española en esto) creo que hayimages (12)salvajadas que sí deben prohibirse y cuando solo son carreras o picas a la vieja usanza, sino prohibirlos al menos controlarlos. Los tiempos cambian. La tauromaquia fue una seña de identidad nacional que muchos –hoy- rechazamos.images (19)


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