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ANGEL MARÍA PASCUAL, «CAPITAL DE TERCER ORDEN»

Oigo que dicen: Pero ¿quién cree usted que lo va a leer? Habla de un libro de poemas -el único de su autor- publicado en 1947 en Pamplona por un autor navarro, singular, muy culto y nada tonto, pero que fue falangista de la primera hora, periodista y literato ilustrado, que escribió libros singulares y el poemario “Capital de tercer orden”, espléndido postmodernismo, muy poco antes de su temprana muerte, acaso ya cansado del basurero mundial. Nacido en Pamplona en 1911, Ángel María Pascual falleció en la misma ciudad en 1947. Colaboró en el “Diario de Navarra” y en varias revistas falangistas -más que franquistas- como la singular, muy bien hecha y hoy difícil de encontrar “Jerarquía”. Yo la tuve entera encuadernada y la vendí al hilo de cambios y mudanzas. Aunque Pascual, amigo y seguidor de un cura tradicionalista de la Navarra eterna como Fermín Yzurdiaga, es hoy reclamado por varios supuestos redescubridores, como en esta reedición de Renacimiento, Gabriel Insausti, el verdadero redescubridor de Pascual y el que me lo dio a conocer a mí hace más de veinte años, fue el también navarro y algo hosco Miguel Sánchez-Ostiz, pero él reeditó estos versos y varios otros de los misceláneos libros de Ángel María Pascual como “Silva curiosa de historias”. Falangista que creía en un mundo mejor que no vio, Pascual era un escritor abierto, cerca y lejos de su cercano Baroja. Si “Capital de tercer orden”, con su lírica descripción de un mundo costroso de capillitas, putas y tabernas, siempre vulgar y soez, puede evocar -con altura- obras de Carrere, de Pedro Luis de Gálvez o del tremendo Vidal y Planas, está cerca del único y tardío libro de versos –tardomodernistas- que publicó Pío Baroja en 1944, “Canciones del suburbio”.

Falangista desengañado (de la rama del heterodoxo Hedilla) y tal vez desengañado de casi todo, el periodista Pascual, además de los versos tardíos, publicó libros curiosos y raros como “Catilina. Una ficha política” (1948) , “Amadís” (1943) o una traducción del tratado latino de Dante, “De Monarchia”. Escritor menor y lleno de interés (como tantos “menores”) Ángel María Pascual bien merece el rescate de los elegidos, aunque no parezca estar de moda. Un gran poema como “Viático en el suburbio” lo dice todo: “Rapaces que nacieron ya sin inocencia,/ chiquillas que recorren los mercados del sexo./ La echadora de cartas, la que urde las coyundas/y, escondiendo la faca, el chulo macilento.” (…) Cierto que vale la pena. Y mucho.


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