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ACERCA DE MALCOLM LOWRY

Leí bastante joven al inglés errante Malcolm Lowry (1909-1957) creo que casi siempre en ediciones mexicanas o venezolanas -la tan llorada Monte Ávila, en la actual caída de Venezuela- supongo que por influjo de amigos que lo eran también del malditismo dipsómano, pues Lowry fue un tenaz borracho a carta cabal. El último de esos amigos, ahora lo recuerdo, fue Juan Luis Panero, siempre devoto de Lowry y que llegó a traducir una antología de sus poemas, “El trueno sobre el Popocatepetl” (2000).Recuerdo bien ahora aquellas charlas de un dipsómano sobre otro aún más grave, en los encuentros muy decadentes que tenía con Juan Luis  -sobre 1976- en el viejo, enmaderado y supongo que ya inexistente bar del hotel Fénix de Madrid. Lowry fue siempre un talento de la inmadurez, por ello (y las tenaces borracheras) un talento pocas veces cumplido. He releído poemas y su obra maestra “Bajo el volcán” -1947- varias veces reescrita antes de publicarla y he leído su aún más canónica biografía         -quizás excesiva en detalles- “Malcolm Lowry. Una biografía” de Douglas Day. La edición inglesa es de 1973 y la española (mexicana) de 1983. Day resulta ser meticuloso y entusiasta de Lowry al que llama “genio”, pese a sus continuas torpezas vitales, pero no deja de decir, que nuestro incipiente marinero y vagabundo (su primera novela “Ultramarina” de 1933, es la experiencia de un joven alter ego de Lowry en el mar) es el autor indiscutible de una única y asombrosa obra maestra “Under de Volcano” (Bajo el volcán) que narra las andanzas y discursos del cónsul inglés Geoffrey Firmin, el Día de Todos los Santos, por las cantinas de Cuernavaca.  Es posible que a Lowry no le gustara México, aunque estuvo mucho tiempo allá, pero como fuese, el país lo sedujo con entera profundidad. Además de lo antedicho, Lowry -en vida- sólo publicó algunos cuentos y poemas   en algunas revistas. Todo ese material (salvo la novela que perdió en el incendio de su cabaña canadiense) fue publicado por su segunda esposa, Marjorie Lowry y por su amigo el poeta Earle Birney, ya póstumo: “Lunar Caustic” (1968) , traducido al español en 1970, o “Escúchanos, oh Señor, desde el cielo donde tienes tu morada” (1971). Todo ello para Douglas Day, salvo momentos especiales, es prescindible. Quedan “Bajo el volcán”, una obra maestra (que llevó al cine John Huston) y algunos poemas, como los que tradujo Juan Luis. La vida de Lowry fue una casi permanente sucesión de calamidades, con interminables borracheras, de todo, pero preferentemente de mezcal. Estuvo en España (en Andalucía) antes de la Guerra cIvil, pero entonces no era conocido. Murió en Ripe         -Inglaterra- en junio de 1957, recién cumplidos los 45 años, por una sobredosis de alcohol y barbitúricos, según muchos intencionada. Lowry (valioso poeta y novelista de una pieza y unos textos más) parece siempre un patoso, inteligente e incordio niño grande que, finalmente no supo vivir… Pero merece la lectura y el recuerdo. Trabajaba en una inconclusa novela, “Ferry de octubre a Gabriola” -una islita de Canadá, donde quiso vivir- según los críticos, malograda.


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