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Corsario

de Desequilibrios

Piernas tensas. Tacones sonoros. Revuelto el cabello negro... Era o había sido, hasta que la noche descubrió su cuerpo largo, fibroso, duro. La magnífica belleza angular de su rostro, la piel tan fina como el agua dulce, chispazos de fósforo. En sus ojos - turbadores, negros - alguien ha escrito un día una palabra soez, maravillosa: Vicio. ¿Qué significa? ¿Albas largas, cocaína, mujeres muy ardientes besándole los pies? ¿Hombres que han alabado su terso viril joven? Tirado, sentado en las ergástulas de la sauna, entre toallas húmedas y aleteantes aves de silente deseo, basta contemplar la seda de sus muslos ágiles para olvidarlo todo. Llama es galán su cuerpo. Ansia, cobra... La deja ver como un reptil perfecto entre lo oscuro. Apasionado, alarmante, vicioso. ¿Él o tú? ¡Pero qué importa!