Imagen de obra de LAdeV

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Piscina

de El viaje a Bizancio

Con un ligero impulso la palanca palpita, y el desnudo se goza un instante en el aire, para astillar después en vibraciones verdes el oro y el azul y la espuma que canta. Desciendes un momento. Y riela en los visos del cristal transparente el fuego que galopa entre las ramas verdes, y es túnica de seda que amorosa recoge la selva de tu cuerpo. Te detienes y nadas. El fondo es tu capricho. Como un solaz de algas que amase tu cabello te complaces en verte por grutas submarinas. Y al regresar al sol, nos miras en la orilla, mientras, toda codicias sexuales, el agua deseosa, se goza solitaria en tu cintura.