Imagen de obra de LAdeV

Volver


Lobo-Hombre

de Marginados

Alguien con la boca ensangrentada, pide otra sangre. Arrastrándose - astilla y no bastón - recorre la acera una mendiga. El corazón del daño vibra en cada segundo de la vida. Seguir duele. Duele decir, escuchar o no haber dicho, duelen. En una vieja estación abandonada - cuenta un amigo - unos chavales apalean a un perro bajo el sol. El animal se arrastra, ensangrentado, y muere: imagen del mundo - cuenta - somos el can escuálido que agoniza de daño vivo, la mendiga, somos los insultados, los dolidos. Lenitivo es sentirse llagas puras. Verdad que nos dañan y pegan, incluso sin querer. Pero este absurdo sentido de ser hombre consiste unidamente en ser mendiga y perro ensangrentado, heridos, y los rudos chavales que golpean. Perro y palo. A la par, agredido y agresor.