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El fauno del parque

de El viaje a Bizancio

¡Qué extraño el joven fauno que grita su hermosura! Al viento el brazo aleve, como agitando un tirso de flores y de espumas parece que te mira o te habla o te invita. Su cuerpo es una danza extática y curva, su cabello es suave como tarde en un río, hay una flor extraña prendida en su cintura y un mudo deseo que hiere en sus pupilas. ¿Qué raro fuego guarda el fauno entre los labios? Parece de su brazo desprenderse un perfume, mientras en sangre eterna vence al polvo del aire. Ideal como la dócil cauda de la tarde, el joven semidiós triunfa del viandante. Barro o mármol es oro y amor, solitario, en el parque.