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El amor es deseo de hermosura

de La muerte únicamente

¿Merecerá la pena tanta búsqueda inútil? Rebuscar claridades entre piernas y pelo cual quien codicia gema entre ríos de fango. Sentir desastre tanto mientras la boca besa, adorar y reptar sinuoso por cinturas que arden, helarse en fuego rubio, flamear en desierto tartáreo, probar que es eso, pero poner la mano en gélido basalto, y linguar maravilla mientras se hunden las naves... ¡Han sido tantos los cuerpos, el esplendor, la procela, el volcán, la esmeralda, tanta consumición para buscar la luz, que, estragado, el corazón no tiene frontera, subir aún más, gastar la vida en ese ígneo ideal, donde dos ojos negros entrelazan un alma. Y estarse allí, hasta que no haya nada. Pugnando siempre por asir lo imposible. Querubínico afán que te asola y exalta, dejando apenas un rocío en los labios... ¿Mereció el vivir? Así que cuando morimos, descansamos.