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Antínoo, herido

Inédito, 2003 (por J. A. G.-I.)

También es posible que esos ardidos buscadores
de belleza, acechadores del minuto hermoso de la juventud,
también es posible que ellos no sepan amar, sin más.
La infancia, siempre. Un oscuro, herido daño primordial,

cierto, pero (incapaces de darse, egoístas, medrosos,
íntimamente cubiertos de sangre) no saben amar...
Buscan entonces con sed la gloria adolescente del
leopardo, el muchacho de Maratón, el dorio atleta suave

como los rubios aqueos, u oscuro como los coptos
que servían vino y miel... Noche tras noche, la búsqueda
no cesa y el Todo se desmiga en multitud...

¡Con lo hermoso que es compartir la vida en amor,
ver dormir, cansado del amor, a tu buen amigo feliz!.
¡Desdichados estetas, agonizantes mendigos de una luz!.