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La belleza pura

Inédito, 1990

Entre el sueño intranquilo de la vida
¡qué dulce es ir a cenar contigo!
No es verdad si dijera que no anhelo
compartir tu carne y tus caricias,
mentiría si pudiendo no te ofrendase
cuanto esperes de baladí y de hermoso.
Pienso que por ti en un instante
echaría río abajo los dogmas de mi mundo.
Pero algo tuyo, más que el ardor, serena,
algo trae una brisa de paz, leve,
un concierto invisible de armonías
que regala a los ojos
y hace amar por tu causa la humanidad entera.
No conoces las prendas de tu triunfo,
ignoras tu donaire,
bebes, sonríes, miras con fulgor de inocencia
y ausente así de tu belleza
eres un ser, en perfección, más bello todavía.