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PAPÁ Y MAMÁ. 1955

No recuerdo dónde era. Íbamos a algún cóctel.

Esa elegancia que dices, ahora hasta a mi me

suena rara. La estola de zorro, el sombrerito…

No, el matrimonio ya no funcionaba, pero como

yo era joven creía en el futuro. Se dice así. No sabes

en qué futuro, pero en el futuro. Y veía casi

como inmutable esa vida que ha cambiado tantísimo.

Quedo casi yo sola de todo ello. Y el futuro nunca

fue lo que, de algún modo esperabas, sino siempre

algo distinto. Acaso eso sea su cualidad. Mira, me

faltaron muchas cosas de las que quise, pero tuve

también otras muchas que no había imaginado…

Viajes lejanos, amigos extravagantes, mundos

muy refinados. Y no, no me olvidé de tu padre.

El primer amor nunca se olvida. Pero me cuesta mucho

perdonar que me engañara. Y es extraño. Con él

tal vez hubiera vivido peor que sin él. Ahora, cariño,

lo contemplo todo de muy lejos ya. Me lamento, gozo,

y nunca me arrepiento. Pero ¿dónde está?

Leí aquella novela que me dejaste: “Toda pasión apagada”.

Es cierto. No queda nada. Y una se aferra al todo. Sé

que otros pensáis otras cosas. Yo amo la vida. La amé

(pese a tantos desengaños) Claro, volvería a vivir, sin duda.

Madrid, 31 –Marzo-2013