Imagen de obra de LAdeV

Volver


Cuerpos y reivindicación

por Juan Antonio González Iglesias

Se nos propone este libro como el “más seductor” de Luis Antonio de Villena, uno de nuestros escritores con más dominio de la literatura. Alternando voces y tiempos (también tipografía), la vida de Petronio se intercala entre relatos que hablan de hombres inolvidables: enamorados de Oriente y del Sur, desde el siglo I hasta hoy. Imágenes hechas tiempo, proyectadas sobre los días de árbitro indiscutido de la elegancia, autor (discutido) del Satiricón. El tránsito desde los escenarios actuales (por ejemplo, tugurios gays) hasta los banquetes y orgías grecorromanos desvela algunas constantes profundas. Angustias de la infancia, conflicto con el padre, el viaje como liberación... Petronio aparece como el precedente y maestro de muchos. También de los poetas que dan lo mejor de sí mismos en la prosa. De Villena cuenta aquí sus mundos: pagano, extravagante, libertino, dandi... Evoca a Rubén Darío y traduce maravillosamente a Abu-Nuwâs. Comprende a Séneca tanto como a Nerón. La promiscuidad, por extremada ausencia del amor, se vuelve puro amor. Ese tipo de homoerotismo (que no es el único), funda un modo de vivir elevado ya a la categoría de arte. Despliega un catálogo -homérico, casi fotográfico- de cuerpos y de falos, que manifiestan lo sagrado. “¿Qué vicio es el vicio?”, se pregunta conmovedoramente el narrador. La métafora de la navegación, que se inventó para la vida, resulta perfecta para la literatura. El lector olvidará su soledad. Percibirá la coherencia del mundo en sus zonas de desorden. Nave/novela, también la “más personal y reivindicativa” de su autor. Un anhelo general de pureza recorre los capítulos. Otra pureza. Otro orden. De Villena es un escritor completo porque concilia contrarios. Su intenso esteticismo sustenta un proyecto moral (aunque algunos le apliquen el adjetivo opuesto). Decadentismo, reivindicación de lo otro hace de este fulgurante libro una hermosa novela alternativa.