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Decadencias

YANNIS RITSOS, GRECIDAD, ROMANIDAD…

Si la Grecia antigua e incluso el Helenismo alejandrino y sus consecuencias (el propio imperio de Roma) son sin duda parte y más, cuna nutricia de la Europa moderna y  Occidente, la Grecia moderna, la que se emancipa lentamente del Imperio Otomano en 1830, pese a la importancia de su cultura, parece que hasta hace poco sólo ha pertenecido a Europa en tanto que heredera de la Grecia de Pericles o Alejandro. Pero siéndolo, la Grecia actual es heredera asimismo de Bizancio, y por supuesto es la creación –difícil- de los propios neogriegos (todavía se dice) que han debido reconstruir su identidad contra luchas internas, invasiones o dictaduras, e incluso contra su propio idioma… El demótico –“demotikí”- la lengua popular que se habla en las casas de Grecia, sólo es la lengua oficial del Estado Griego desde 1982. Antes tuvo que luchar (e infiltrarse) con la  “koiné” antigua, el griego clásico del Helenismo o con el “kazarévusa” o lengua purificada, una lengua artificial que trataba de llevar lo hablado  hacia una dicción arcaizante, que llegó a ser lengua oficial de Grecia muchos años…

Este prolegómeno tiene que ver con la edición bilingüe (Pre-Textos) de dos libros antiguos de un gran poeta de la Grecia moderna, Yannis Ritsos (1909-1990): “Romiosyne y La Señora de las Viñas”, en traducción de Juan José Tejero. Es el traductor quien nos sugiere adoptar como un neohelenismo la voz “romiosyne” que ya se había traducido, en1979, como “Grecidad”. Sin embargo, en griego, “romiosyne” significa “romanidad”, porque los griegos medievales, los griegos de Constantinopla, se llamaban a sí mismos “romanos”, ya que eran los directos herederos del viejo Imperio que cayó en Occidente. Con todo, si “helenismo” suena a Grecia antigua, “romanidad” al mundo heredero de Roma y del latín, y “grecidad” puede sentirse  la Grecia moderna, actual, pero deja de lado las dichas connotaciones, aceptar “romiosyne” como la grecidad actual conflictiva y nueva, no parece descabellado. Así tituló Ritsos –combativo y delicado de salud- uno de sus mejores libros, hecho entre 1945 y 1947, tras la liberación griega de los nazis, a manos de unos guerrilleros comunistas (cuya belleza y osadía canta Ritsos) que después fueron perseguidos y encarcelados por las potencias occidentales que nunca aceptarían una Grecia filosoviética. Poeta prolífico, social, político, lírico, renovador y siempre apasionado, pese a la pluralidad de su obra, a Ritsos no ha dejado de juzgárselo como un mero poeta comunista y comprometido. Digamos que como Alberti o Neruda. También él recibió la medalla Lenin de la Paz en 1977, pero sufrió mucha más persecución y cárcel que Neruda o Alberti. Su lucha fue más directa, su poesía tan plural como la de los otros grandes. Con “Epitafio” (1936), su segundo libro, es ya un alto poeta popular y ello se consagra –y seguirá- con “Romiosyne” de 1948, texto que después musicó Mikis Theodorakis. Canto hermoso a la lucha y la libertad de una Grecia nueva, Ritsos nunca  quiso ni olvidar el pasado ilustre, el esplendor medieval, el dominio turco, ni la lucha moderna que (a lo que vemos) parece no haber concluido aún. Con “Romiosyne” el lector tiene en las manos rica poesía y todo el bello temblor de Grecia viviente…


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