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Decadencias

VITALIDAD DE D. H. LAWRENCE

Cuando yo comenzaba la Universidad estaba muy de moda (era atrevido, genial y no poco caótico) un director de cine inglés, hoy muerto e injustamente olvidado: Ken Russell. Una de sus mejores películas se basa en una novela (“Mujeres enamoradas”) de D. H. Lawrence, todo un personaje además de notable escritor que se revolvía contra la moral victoriana y el puritanismo británico.  Quiso valorar David Herbert Lawrence (1885-1930)9788494426360palabras entonces tan tabuadas como “sexo” o “instinto”. Acaso también “primitivismo”, porque las contenía a las dos. Aunque siempre se le tuvo por raro y viajero a lugares poco habituales, su novela más famosa llegó casi al final: “El amante de lady Chatterley”            -1928- la historia de una dama insatisfecha que vuelve a ser feliz cuando su jardinero se hace su amante, o sea primitivismo (el que los ingleses de buena posición atribuían a las clases trabajadoras) y sexo sin cortapisas.  No hace amante_lady_chatterleydh-lawrencefalta decir que la novela fue un notable escándalo, ni recordar tampoco lo bien que sienta el escándalo a los libros si se trata de ventas… Recorriendo el sur de Francia, México, Nuevo México y finalmente buscando a los etruscos, en plena Italia fascista, Lawrence sigue una búsqueda igual, ya que para él los etruscos –tan desconocidos- representaban en sus tumbas de Cerveteri, Tarquinia o Volterra (que recorre indagando) algo muy superior a los romanos que –a la postre- acabaron con Etruria. A los romanos Lawrence les atribuye la decadencia de Italia, porque le saludaban en esos años brazo en alto…jlawrencedh1

“Tumbas etruscas” (que ha editado Gatopardo Ediciones) es como “La serpiente emplumada” respecto a México y a la civilización azteca, a la vez un libro de viajes narrando personajes y anecdotario plural  y un discurso sobre la civilización etrusca, más primitiva y refinada que la de los muy racionalistas romanos, que la conquistaron y perdieron. En estos libros está mucho del básico pensamiento de Lawrence  pero mucho menos su escándalo, que fue muy notorio. Cuando murió de tuberculosis en el sur francés, los obituarios ingleses no dejaron de hablar del “pornógrafo” que había matado al novelista. Sólo el notable E. M. Forster, que sabía lo que era represión, elogió la calidad unida a la sinceridad necesaria de Lawrence. Su mujer, Frieda, se llevó sus cenizas a 200px-dh_lawrence_1906una pequeña capilla en Taos (Nuevo México) donde está enterrado. Lawrence triunfó de nuevo en los años de la contracultura, porque pedía la libertad sexual y reivindicaba el goce de la carne como un acto de liberación del espíritu. Después muchos han encontrado atisbos homosexuales en una autor que aunque hablaba de mujeres, tendía a la pansexualidad del exceso. En sus fotos de estudiante universitario, Lawrence aparece como un chico atractivo, sin barba aún; se puede entonces recordar lo que dijo un día de nuevo con escándalo: “Yo creo que lo más cerca que estuve del amor perfecto fue con un joven minero que tenía cerca de 16 años”. Belleza, primitivismo, clase obrera, todo sintoniza –y bien- como en las tumbas etruscas o como en los orgasmos, plenos por primera vez, de lady Chatterley. No, no está desfasado. Fue un moderno enorme.  tumblr_lg3txr5mjc1qgzftyo1_500

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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