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Villamediana, un plural Don Juan

El Conde de Villamediana. Emilio Cotarelo y Mori. Visor Libros, Madrid. 2003. 343 págs.

                                    

 Ha hecho bien Visor en reeditar facsimilarmente un clásico de nuestra renovadora erudición del siglo XIX ( la primera edición de esta obra se editó en 1886) que sacaba a la luz a un personaje triplemente brillante, y entonces apenas conocido más que por su leyenda ( un tanto galante y pecadora) de la que bien pudo salir -junto a la de D. Miguel de Mañara- el universal mito de Don Juan. Hablo del poeta, cortesano, vividor, satírico y asesinado Conde de Villamediana, Don Juan de Tassis y Peralta. Cuando salió el libro del joven Cotarelo – que tantos frutos dio después a la erudición literaria hispánica- el  Conde de Villamediana, apenas recordado, pasaba por un poeta menor, seguidor de su amigo Góngora, por un elegante y derrochador caballero de leyenda, y por un  lenguaraz satírico, en sátiras ( contra los validos de Felipe III especialmente) que le habrían llevado a ser asesinado de una puñalada, en Madrid, en el verano de 1622, apenas llegado a los cuarenta años…

Cotarelo – que sin duda simpatiza con la figura del Conde- demuestra, narrando con cuantos detalles sabía la muy pintoresca y peculiar vida de éste (literato, hombre de corte, guerrero en Italia) que su muerte – nunca aclarada- no la debieron causar las sátiras, por crudas que fuesen, contra validos caídos ya en desgracia, sino sus requiebros a la joven reina – esposa de Felipe IV- Isabel de Borbón, la Francelisa (era francesa) de su comedia cortesana La gloria de Niquea. Luego Cotarelo estudia  la obra del Conde ( aún con  todos los prejuicios contra el culteranismo, no entendido) y finalmente, en jugosos apéndices, da más señas sobre personajes relacionados con Villamediana, edita parte de sus sátiras, o habla de la tradición satírica en la poesía española desde la Edad Media. Por supuesto que hoy sabemos más del Conde de Villamediana y lo valoramos  mejor  que  cuando   escribió  Emilio  Cotarelo   ( sabemos su posible relación con el pecado nefando y la capital importancia de su cancionero amoroso, menos gongorino que su Fábula de Faetonte) pero este libro, El Conde de Villamediana, sigue siendo fundamental para cualquier construcción sobre el personaje. Es un libro superado, sí, pero aún necesario. Un clásico de nuestros estudios literarios de raíz positivista.

Esta acertada y  bien hecha edición tiene, sin embargo, dos pequeños defectos que conviene advertir: faltando la cubierta original, no se dice en parte alguna  ( aunque el tipo de letra y el lenguaje muestran que se trata de un libro del siglo XIX) que el original, como en él está escrito, se  editó en 1886 en la madrileña Librería de Victoriano Suárez. Y falta, en fin, un pequeño prólogo, que advirtiese lo que yo estoy constatando ahora, esto es, que la obra de Cotarelo y Mori es – sigue siendo – un libro esencial sobre Villamediana, el primer sólido pilar, pero que hasta hoy se han hecho muchas cosas nuevas, entre otras ya históricas como la revalorización del culteranismo, que no hacen sino volver más rica la figura de este atrevido dandy que -según Góngora- amaba y coleccionaba diamantes, pinturas y caballos. Un personaje, es verdad, pero además un grande poeta.


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