VILLALÓN Y LOS TOROS DE OJOS VERDES
Debió ser Fernando Villalón-Daoíz (1881-1930) un personaje más que singular. Aristócrata e hijo de aristócratas por ambas ramas, vivió casi toda su vida -había nacido en un pueblo de Cádiz- como ganadero y hombre del campo en Andalucía la Baja. Decía Villalón, quien se arruinó varias veces, que su sueño era lograr una ganadería de toros bravos que tuvieran los ojos verdes… Aficionado al espiritismo, a la teosofía y a la poesía popular (compañero de colegio de Juan Ramón Jiménez) cuando su padre falleció, en 1915, Villalón se convirtió en conde de Miraflores de los Ángeles. Y poco después se fue a vivir a Sevilla, donde hizo vida marital con una mujer agitanada, de pueblo y muy bella, que se llamó Concepción
Ramos. Ahora Renacimiento (aunque no es la primera vez que se lo recupera) ha sacado una buena antología de la poesía de Villalón, con el título de “Islas del Guadalquivir”, hecha y prologada por el hispanista francés Jacques Issorel.
Aunque por edad no le corresponde en absoluto, a Fernando Villalón se lo sitúa en la Generación del 27, porque sus afanes poéticos son tardíos (empieza en 1925) y porque lo editará Altolaguirre y lo jaleará sin cesar, Rafael Alberti. El primer libro de Villalón -su obra lógicamente es breve- fue “Andalucía la Baja” de 1927 y el último , y a mi entender el mejor, “Romances del 800” (1929), pero escritos en 1927, y que de alguna rara manera complementan -estos son más tradicionales- el célebre “Romancero gitano” de García Lorca. “Don Juan Fermín de
Plateros/ baja la sierra en su jaca,/ dos luceros en los ojos/ y una zozobra en el alma.” En medio de ambos libros, está “La Toriada” de 1928, y por supuesto, “post mortem”, han aparecido muchos inéditos de Villalón, incluso surrealistas, aunque ninguno supera esencialmente lo dicho. Enfermo o sintiéndose “no bueno”, Villalón fue a Madrid a operarse -custodiado por casi todo el 27- y en la capital murió en marzo de 1930, con su amiga gitana. Es un poeta mucho
más que singular o de cuño muy andaluz, es llanamente (en lo esencial) un poeta muy bueno en su estilo, que realmente nunca ha faltado en las antologías. Un novelista de éxito en los años 40 y 50, miembro de la RAE, y que concluyó suicidándose, Manuel Halcón, era primo carnal de Villalón y a él se debe un precioso librito muy reeditado, “Recuerdos de Fernando Villalón”, editado por vez primera en 1941. Mucho antes de viejos éxitos de Halcón como la novela, “Monólogo de una mujer fría.” Fernando Villalón podría sonar a folclore. Pero es populismo de la mejor ley (como “Marinero en tierra”) hecho por un ganadero, aristócrata, supersticioso y espiritista. Mucho.
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