VALENTE PÓSTUMO
PALAIS DE JUSTICE
José Ángel Valente. Ed. A. Sánchez Robayna. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2014. 98 págs.
Valente (1929-2000) fue conocido y respetado básicamente como poeta y luego como ensayista. No apareció como prosista, salvo en los poemas en prosa –mejor que relatos- de “El fin de la edad de plata”(1973) y “Nueve enunciaciones” (1982). Sabemos que como muchos hoy –véase Castilla del Pino- Valente creía en la pluralidad del yo. Pero esa pluralidad disgregadora que precisa una raíz común, no es óbice para acercarse (del modo que fuere) a la “literatura del yo”. Aparentemente tan alejado de ella como de la prosa no poética, supimos tras su muerte que desde 1959
Valente llevó un diario íntimo, publicado como “Diario anónimo” en 2011. Sabemos también que Valente publicó algunos cuentos, en revistas, en los años primeros de su carrera literaria y aún que muy al inicio de esta, habló de un proyecto de novela de iniciación (acaso nunca realizada) que iba a llamarse “El encuentro”. Esto ocurría en 1954. Poco amigo de los géneros, Valente tampoco quería ver diferencias entre la prosa poética y el relato, y efectivamente no las hay si ese texto en prosa (o conjunto de textos) se unen bajo el imán lírico… Recocemos nítido el talante de José Ángel en tantas puntualizaciones negativas. Lo que parece obvio –pese a ellas- es que a Valente le tentó la prosa y el yo, por plural que este sea.
Ello queda claro en el texto ahora publicado entero, “Palais de Justice”. Según Sánchez Robayna este conjunto de prosas que ahora leemos empezaron a escribirse a mediados de la década de 1980, cuando Valente pasó por el trámite de un divorcio, al parecer penoso, con su primera mujer. El título en francés aludiría al Palacio de Justicia de Ginebra donde se vio esa causa. Los textos, que oscilan entre el poema en prosa y el fragmento narrativo con lenguaje metafórico, simbólico y aún onírico, tienen evidentemente un leve sustrato argumental de fondo: las sesiones judiciales de ese divorcio, el dolor presente, la suciedad de la vida que manifiesta el fin del amor (“Grandes capas de mierda sobre grandes capas de mierda, y así de generación en generación”) y los recuerdos o sueños que el protagonista narrativo –el propio Valente en última instancia- tiene al rememorar o hacer presentes los momentos de plenitud del amor y del sexo, cuando empezaban en él o en la pareja (“Las sábanas chorreaban semen, el semen desbordaba las ventanas, resbalaba sin desprenderse de sí mismo…”) Entre la memoria, la meditación y el relato trascendido de amor/desamor, no se piense , sin embargo, que las citas anteriores, sexuales o acres, representan el conjunto dominado por la meditación o el ensueño con breves delirios y algún pequeño tramo meramente narrativo: “Señores, los aquí sentados dicen desamarse, haberse desamado, haber destruido entre ellos los amasijos del amor.” O más adelante: “El presidente de la sala C del Tribunal de Primera Instancia tenía un tiempo moroso. Oía con detenimiento.” Estamos ante un conjunto breve de textos líricos, en prosa, con momentos de narratividad y más de poeticidad, que no sabemos si podría haber sido más largo (podría) o si el autor quiso dejarlo como está, prosa poética cercana a la “experiencia abisal” como gustaba decir él.
Yo veo en “Palais de Justice” un texto bello y desgarrado de amor desamor, con erotismo y daño, que se queda (quizá voluntariamente) en una tierra de nadie. Es decir, es más poema en prosa que relato, pese al hecho biográfico de fondo,reiterado. Es ungrupo de textos de cariz autobiográfico, que rehúyen claramente la posibilidad de la memoria como género. Alto poeta –ya lo he dicho- hasta su último gran libro “Fragmentos de un libro futuro” (2000), el autor, como todos, padecía sus contradicciones, que en “Palais de Justice” se muestran nítidas. Valente ha vuelto a hacer un hermoso libro de fragmentos líricos llamados a unión. ¿Por qué teme al yo y a la autobiografía? Las hay excepcionales.
(Publicado en “El Cultural”, el viernes.)
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