Decadencias
UNA CHICA MODERNA
Quizás un problema secundario que no lo es para esta buena novela de Victor Margueritte (1866-1942) es la dificultad de traducir su título, por otro lado el tema mismo de la obra: “La garçonne” –así lo han dejado los editores españoles de Gallo Nero- es una forma peculiar francesa a partir de una palabra cuyo femenino es otro. “Garçon” es muchacho o chico y su femenino es “fille”, chica o muchacha. Pero si se feminiza la voz “garçon” surge “garçonne” que se aplicó a las chicas modernas, de pelo corto, abiertas de moral y deseosas de libertad feminista, muy a comienzos de los pasados 20. La novela que nos ocupa, que tuvo tanto éxito como
revuelo y escándalo armó, se editó en 1922. “Garçonne” sería “la chico”, fea traducción, “marimacho” (como dice algún diccionario) o “chicazo”. ¿Es mala traducción “La chicazo”? Tampoco “virago”, pues resulta dura; claro que al lector que no sabe francés –temo que no pocos ya- quizás “La garçonne” precise de la explicación somera que vengo de dar. “Garçonne” es la chica moderna que pretende vivir y ser libre igual que un chico…
Esta novela (que vino a ser la más famosa de su autor, que antes que escritor había sido militar y estaba orgulloso de ello) sólo decae algo al fin cuando Monique, la protagonista, después de una vida al límite, vuelve gracias al buen amor a una cierta “normalidad”. No es que deje de ser moderna pero acepta un tanto las convenciones. Antes (es el cuerpo central del texto) Monique, desengañada de la familia, se emancipa como decoradora y se abre al sexo con cualquier hombre que le guste (¿no hacen ellos lo propio con mujeres?), acepta el lesbianismo que gozó de cierta moda o tolerancia en la época, y con todas esas libertades no bien vistas, llega la noche apache, la cocaína y el opio. Monique baja a ciertos gratos infiernos de la vida para hallar la libertad en toda su plenitud y ello le cuesta caro porque la mayoría de los hombres del momento –incluso en aquel París más libre- no entienden lo que llamarían descaro o desvergüenza de la “garçonne”, esa mujer atractiva pero viciosa un tanto chicazo, algo tortillera y evidentemente alguien lleno de ansias de igualdad y libertad. Una chica nueva, moderna. Uno de sus amantes (del que logra escapar) incluso intenta matarla de un tiro, pues ama y se llena de celos por esa conseguida o peleada libertad. La novela –ágil, bien escrita- aprovecha la modernidad de los años 20, pero sigue siendo heredera de la “novela decadente” del fin de siglo (Lorrain, Rachilde) que tanto éxito llegó
a tener. Considerada atrevida en exceso, “La garçonne” llegó a estar censurada y sobre todo le costó a Victor Margueritte la retirada de la famosa “Legión de Honor” que había recibido como militar. Parece que nuestro autor (que había también sido poeta y traductor de un drama de Calderón antes) llevó muy a mal la privación de su insignia noble. Pero hizo una novela valiente y viva, que refleja bien el ansia de libertad de las chicas-chico que se acortaban la falda y el pelo y querían tener igualdad de derechos. Lo que vale raramente sale gratis.
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