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Un pintor canadiense distinto: Steve Walker.

Conocer los rumbos nuevos de la pintura, en parte en el camino de la figuración y también en la vieja (pues es antigua) tradición homoerótica, es algo que me interesa de siempre como amante de la pintura y como conocedor, véase mi «Heroes, atletas, amantes. Historia esencial del desnudo masculino en el arte» (2008), base de mis estudios que no una enciclopedia exhaustiva. Por ello me gusta encontrar nombres que no conocía o lo sabía mal, caso de canadiense Steve Walker (1961-2012), al que descubrí cuando acababa de morir de un ataque al corazón en Costa Rica, en enero del año pasado. Era relativamente joven, pues nació en Toronto (Canadá) en 1961. Fue muchos años fotógrafo -lo que no es mal inicio a la pintura- antes de declararse gay y comenzar una pintura sobria y que habla mucho (entre hombres de unos treinta años) del dolor y la extrañeza de la soledad para cualquiera y más -aún dura- para muchos gays. Admirador de Paul Cadmus y de Edward Hopper. en Walker hay un sentimiento de lo solo hondo y un gusto por la belleza del cuerpo masculino, enmedio de la desolación o en momentos (lo vemos) en que una soledad, pese a todo, choca con otra.  Al borde de la pintura metafísica, que busca la sensorialidad más que el desnudo, haciendo notar el vacío que rodea todo, Walker declaró en una entrevista: «Me esfuerzo por hacer que la gente, aunque sea unos momentos, sienta y piense algo. Mis pinturas contienen tantas preguntas como respuestas.» Y es verdad, quizá máspreguntas, más dilemas. La temprana muerte de Steve Walker, con una obra sólida pero aún no muy numerosa, es una indudable pérdida. Hablamos de un artista notable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OTRO  WALKER

Steve Walker no es (en inglés) un nombre raro, pero quién me diría a mí (viendo una revista de moda) que me iba a encontrar con que uno de mis modelos favoritos, inglés, que empezó a trabajar a los 20 años en una agencia sudafricana (Ice, de Ciudad del Cabo) se llama, asimismo, Steve Walker. Esta belleza ha tenido éxito internacional notable, y una agencia francesa,lo contrató como modelo gay. Lo sea o no, la revista narraba el cambiode estos profesionales de la belleza joven, que a menudo se lleva mal, como analicé en mi ensayo «Mártires de la Belleza» (2011). Véanlo ustedes mismos y recuerden que este otro hermoso Walker poco -la forma acaso- tiene que ver con el notorio pintor desaparecido. Juzguen todo. Porque la casualidad (real) tiene todos los visos de una lección azarosa. «Juventud, jazmín del tiempo.»Hagan  -mentalmente- el poema. . O,los dos, ¿no hay dos poemas-cuando menos- en todo esto?


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