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Transexuales no son travestis

Aunque no son pocas aún las personas que pueden confundirse, los (o las) transexuales no son travestis. El travestismo no es, en principio, más que un hombre (o una mujer) que se viste y adorna con las ropas y aderezos del sexo contrario, bien por gusto, bien por razones de arte. En España no se ha reivindicado aún a un travesti famoso en la «Belle époque», Edmond de Bries, para quien hacia 1918 Álvaro Retana escribió el famoso cuplé «Las tardes del Ritz», que estrenó Edmond vestido de damisela…
El ( o la) transexual es alguien que nace con cuerpo de hombre pero cuya psique y cuyos sentimientos son los de una mujer, o al revés. Por eso la transexualidad no es un hábito ni está ligado con la homosexualidad, sino que es un proceso por el cual quien ha nacido con cuerpo de hombre pero sintiéndose mujer puede (por medios hormonales,y llegando incluso a la final operación de cambio de sexo) convertirse finalmente en la mujer  -o el hombre- que es de verdad. Nada de raro que Givenchy en el Año Internacional de los Derechos Transexuales haya elegido a una modelo brasileña, Lea T, que nació con cuerpo de hombre pero que es ya mujer. En España ha habido casos notorios, pero creo necesario mencionar a la canaria Carla Antonelli, porque ha sido una gran luchadora por los derechos «trans» y porque finalmente ha conseguido ser oficialmente la bella mujer que siempre fue.
La transexualidad puede ser y es un problema, pero no una enfermedad. Hoy los transexuales luchan para que el año próximo los organismos internacionales correspondientes supriman la transexualidad de la lista de enfermedades, como hace ya más de treinta años suprimieron la homosexualidad. Casos como el de Lea T pueden ayudar mucho a la visibilidad y despatologización de este problema, que puede perfectamente no ser tal. Claro que todavía es escaso el público que ve a una mujer transexual como  mujer corriente. Se acuerdan quizá del caso de Coccinelle (1931-2006) una de las primeras transexuales francesas operadas que adquirió fama mundial -vino varias veces a la España de Franco- como estrella de cabaré. Lea T puede ya ser modelo de ropa, pero son muchas aún las mujeres transexuales que no tienen otro remedio que la prostitución (en este caso no se elige libremente) porque la sociedad no ofrece otras oportunidades. Queda mucho por hacer para la normalidad de todos, pero la diversidad no deja de sorprendernos. Miquel Missé es un transexual barcelonés que ha escrito recientemente en español sobre este tema y que nació con cuerpo de mujer: ahora es un hombre joven y gay. Todo es posible en la vida y en las mentes que no tengan obsoletos prejuicios, y el caso de Lea T no es sino otra prueba de  normalidad. Además de que la chica sea atractiva y juegue a la androginia, por su delgadez. Pero, cuidado, es ya una mujer (cumplió el recorrido de la transexualidad) lo que jamás debe confundirse con el hecho respetable de ser un travesti. Ni Lea T ni Carla Antonelli podrían haber interpretado aquella notable película del Pedro Olea de la Transición, «Un hombre llamado Flor de Otoño». Son cosas muy distintas, aunque a veces parezcan tener semejanza.


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