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TEIXEIRA DE PASCOAES, HONDA POESÍA PORTUGUESA

No son pocos los poetas de Portugal que se han preguntado por el ser de su nación y que han deseado entender o explicar qué es el “lusismo”. El propio Fernando Pessoa en su único libro publicado en vida, “Mensaje” (1934), trata de muchos modos ese tema y el mito del sebastianismo. Como también vio Saramago en su novela “La balsa de piedra”, que la península ibérica -parece que para muchos portugueses más que para los españoles- es Europa, pero una Europa especial y diferente. En ese camino, que es muy vasto, hay que entender la obra de un poeta, medio simbolista y medio místico, que fue muy famoso en la primera mitad del siglo XX y que luego se ha eclipsado, aunque ya buscado de nuevo: Teixeira de Pascoaes (1877-1952). En una generación de poetas notables como Camilo Pessanha, Antonio Nobre o Cesário Verde, Pascoes destacará como creador y detentador del “saudosismo”, que no sólo explica el ser de Portugal por una completa nostalgia o añoranza, sino que en un simbolismo místico contempla la naturaleza o mejor la Vida como un reino del Mal que nos lleva, si sabemos (los cátaros no pensaron muy distinto) a un reino del Bien, siempre más allá de la vida…

Ahora Renacimiento (aunque Pascoaes fue bastante traducido al español en su tiempo) nos ofrece en “La noche lusíada. Antología poética, 1898-1953”, una rica muestra de la poesía larga, honda y a veces un tanto prolija del poeta nacido en Amarante, de la mano y prólogo del notable lusista Antonio Sáez Delgado.  Joaquim Pereira Teixeira de Vasconcelos, adoptó su nombre literario con uno de sus apellidos y con el nombre    -Pascoaes- de una quinta familiar junto a la villa de Amarante, en la que pasó casi toda su vida. Poesía honda y siempre melancólica, porque en la vida todo se pierde o se ha perdido, el término “luar” (luz de luna, que bien se podría hispanizar ya) es la base de un sentirse hombre portugués, pleno de saudades de un mundo otro, del pasado y de la propia vida que es y no. En 1915 publicó un libro en prosa titulado “El arte de ser portugués”, pero la poesía fue su labor primera desde libros como “Vida etérea” de 1906 o “Las sombras” (1907) -para muchos, un amplio poema, lo mejor de su obra- hasta libros finales menos densos pero no menos espirituales como “Sonetos” de 1925 o “Versos pobres” (su último libro en vida) de 1949. En “La noche lusíada” tenemos una muy buena muestra de este saudosista, profundo, triste y acaso hoy lejano pero importante. Pascoaes visitó Madrid y Barcelona, en los años veinte, donde leyó y habló, pero tuvo una honda amistad y una rica correspondencia con Miguel de Unamuno, a quien consideraba uno de sus maestros. Soltero siempre, el gran poeta Eugénio de Andrade, que trató de joven a Pascoaes, me dijo que era homosexual, pero que siempre lo mantuvo en secreto o en anónimas “noches de marineros”. Es posible que la densa y melancólica poesía de Pascoaes, no parezca hoy muy actual, pero su calidad es sobresaliente (fue candidato al Nobel) y es uno de los padres de la poesía y del Portugal modernos.


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