Decadencias
RECUERDOS DE GIORGIO BASSANI
Para muchos el nombre de Giorgio Bassani (1916-2000) poeta antes que editor y novelista de refinado éxito, va ligado a una novela no muy larga (no lo suelen ser las suyas) que Vittorio de Sica llevó al cine en 1970, con no poco glamur y la imagen entonces de moda de Helmut Berger, “El jardín de los Finzi-Contini”. La novela se había publicado en 1962 y el filme volvió a darle ancha y sofisticada notoriedad, aunque el mundo de Bassani –en la Ferrara donde pasó su juventud- es siempre melancólico y está lleno de las lágrimas de las cosas y la huida y el dolor del tiempo en la barbarie fascista… En 1958 había publicado “Los anteojos de oro” (así se tituló la primera edición española, publicada por Seix-Barral en 1972) hermosísima y delicada novela, también llevada al cine en 1987 por Giuliano Montaldo, con un espléndido
Philippe Noiret como protagonista: Ese evanescente, silencioso y distinguido doctor Athos Fadigati, que lleva ligeros lentes de oro y que es –hasta un punto- secretamente homosexual. Ahora Acantilado ha vuelto a traducir esta novelita –para mí una perfectísima, admirable novela corta- con el título de
“Las gafas de oro”. Libro segundo de “La novela de Ferrara”, pues Bassani en 1980 reunió en un solo volumen grueso todos sus libros cuyo fondo era la Ferrara de su juventud, el mundo ítalo-judaico que conoció (a menudo muy refinado y asimilado) y al que las llamadas “Leyes raciales” del Duce, que no quiso ser menos que Hitler, pusieron fin…
“Las gafas de oro” es la historia –contada con sensibilidad extrema y gran belleza literaria- de un hombre bueno y culto que será execrado por los biempensantes de la mejor sociedad ferraresa igual que los judíos, aunque todos habían convivido hasta unos meses antes. La prudencia del doctor Fadigati cae al dejarse seducir por un chico muy guapo y golfo que sólo aspira a sacarle dinero, el bello Eraldo… Robado y humillado, cuando su amigo judío le dice a Fadegati que denuncie el robo, el homosexual expuesto en la picota, responde: “¿Denunciarlo?-repitió y me miraba como se mira a un extraño algo ridículo- ¿A usted le parece posible?” Conozco pocos textos en que el tema de la represión homosexual (unido a las leyes contra los hebreos) esté tratado con tanta finura, tanta sutil melancolía y tanta doliente belleza. “Las gafas de oro” me parece de veras una auténtica obra maestra, por encima de los románticos Finzi-Contini. Conocí a Giorgio Bassani en Valencia, en los primeros 80 y en un encuentro de escritores. Era callado y paseaba solo por la húmeda playa de la primavera. Los ojos muy azules y el cabello blanco. Como aureolado de una mansa tristeza. Leyó versos una tarde y cuando Juan Marsé lo presentó no dejó de responder con suave y gentil ironía a lo que Marsé pasaba por alto. Era un hombre refinado que producía una benévola sensación de despedida, de mundo que se va o se está yendo. Es lógico que Bassani fuera uno de los descubridores y valedores de una novela también sobre el tiempo y la pérdida, “El Gatopardo” de Tommasi di Lampedusa. No se pierdan “Las gafas de oro”. Espléndida.
¿Te gustó el artículo?
¿Te gusta la página?